Un violento episodio de inseguridad sacudió este viernes a la madrugada al barrio Piquete Las Flores. Una distribuidora ubicada en la esquina de Castelli y pasaje Paraná fue blanco de un asalto por cuarta vez consecutiva, en un enfrentamiento que dejó al propietario herido y a un menor detenido.
José Luis, comerciante de 57 años, había tomado la drástica decisión de quedarse a dormir en el local junto a su hija tras sufrir robos reiterados durante toda la semana. «Lunes, martes, miércoles y jueves estuvieron empecinados en entrar. Ya me habían sacado un montón de mercadería y cigarrillos; prácticamente me vaciaban las estanterías», relató la víctima al móvil de EME.
Cómo ocurrió el ataque
Según el testimonio del comerciante, los delincuentes siempre ingresaban por el patio trasero para evadir las cámaras de seguridad del frente. Esta madrugada, alrededor de las 2.30, dos personas saltaron los techos e ingresaron al inmueble.
El momento de mayor tensión se vivió cuando los asaltantes se encontraron con la hija del comerciante en la parte posterior del local. «Ella es la que forcejea con el delincuente. Cuando escucho los gritos, salgo corriendo y veo que él la está apuntando. Al verme, me apunta a mí y dispara», detalló José Luis.
El proyectil le rozó la cabeza, provocándole una herida superficial. «Sentí el chispazo y me tocó la cabeza. Gracias a Dios y a la Virgen fue solo un roce», agregó, todavía conmocionado. En medio del forcejeo, su hija logró herir al asaltante con un arma blanca para repeler el ataque.
El detenido y la investigación
Tras el disparo, la policía llegó rápidamente al lugar. Un adolescente de 16 años fue aprehendido y trasladado a un centro asistencial bajo custodia, quedando a disposición de la Justicia de Menores. El fiscal de adultos en turno, el Dr. Estanislao Giavedoni, también intervino en las primeras actuaciones para determinar el grado de legítima defensa de las víctimas.
El reclamo vecinal
A pesar de que el local se encuentra a apenas 200 metros de la Comisaría 10ª, el propietario y los vecinos denunciaron el abandono de la zona. «Acá el problema son los chicos que se juntan en el pasaje a drogarse; rompen los focos de luz y usan el lugar de aguantadero. Ya estamos cansados de llamar para que limpien y sigue siempre igual», concluyó el comerciante.






