La gestión de residuos en Santa Fe cuesta alrededor de 4.000 millones de pesos por mes y ya consume más del 20% del presupuesto municipal. La cifra contrasta con lo que ocurría en las décadas del 80 y 90, cuando ese gasto representaba entre el 4% y el 6% de las arcas locales. Quien pone el foco en esa brecha es el concejal Leonel Méndez, un dirigente que se presenta a sí mismo antes que nada como «orgullosamente cooperativista, reciclador, recolector, un trabajador de la economía circular y circunstancialmente concejal».
Para Méndez, el problema no se resuelve con más camiones ni más contenedores. La raíz es otra: «La basura es un error de diseño», afirmó, y explicó que los productos deben pensarse desde su origen para poder ser reutilizados o reciclados.
Una tasa de reciclaje «prácticamente inexistente»
A pesar de la millonaria inversión pública, Santa Fe recupera apenas entre el 0,8% y el 1% de los residuos que genera. Del total de desechos producidos, solo alrededor del 15% es potencialmente reciclable, pero incluso ese porcentaje está lejos de aprovecharse. «La tasa de reciclaje de Santa Fe es prácticamente inexistente», sintetizó el edil en dialogo con EME.
El panorama se complica además por las condiciones del mercado. «Reciclar sale caro», advirtió Méndez, y señaló que en muchos casos es más barato fabricar productos nuevos que utilizar materiales reciclados. El cobre es actualmente el material con mayor valor de recuperación, mientras que el cartón, el papel y el plástico tienen baja rentabilidad. Sobre este último, agregó un dato que grafica la magnitud del problema: «Existen más de 700 tipos de plásticos y solamente cinco se reciclan. El 60% son de un solo uso.»
Quién paga la basura
El concejal apunta directamente a las empresas como responsables ausentes del sistema. «Si una empresa introduce un producto al mercado, también debería hacerse cargo cuando ese producto se convierte en residuo», planteó. Sin embargo, la realidad es otra: «Hoy le trasladamos al vecino el costo de gestionar esos residuos. Seguimos cargando esos costos sobre los contribuyentes.»
Por eso reclama una ley nacional de Responsabilidad Extendida del Productor que obligue a las empresas a financiar la disposición final de sus descartes. Méndez señaló que Brasil, Uruguay y Chile ya cuentan con normativas similares, mientras Argentina sigue sin avanzar en esa dirección.
En el plano local, también impulsa una ordenanza específica para los neumáticos, uno de los residuos más problemáticos. En la ciudad de Santa Fe se descartan unas 1.400 toneladas de cubiertas por año — cerca de cuatro toneladas diarias — y en toda la provincia la cifra trepa a 13.000 toneladas anuales. «Cuando un neumático deja de servir, nadie sabe qué hacer con él. Las empresas que los venden deberían hacerse cargo de su recuperación y reciclado», sostuvo.
Los que sostienen el sistema
En ese contexto, Méndez destacó el rol de quienes recorren las calles recuperando materiales reciclables, aunque no ocultó su malestar ante la situación. «Cuando veo a personas revisando bolsas de residuos me genera mucha tristeza. Hemos llegado a una situación donde mucha gente busca entre la basura para poder comer.»
Sin embargo, reivindicó su trabajo: «Los recicladores urbanos son quienes realmente sostienen el sistema de reciclaje.» Estimó que un recuperador obtiene entre 10.000 y 20.000 pesos diarios tras jornadas de al menos seis horas, recorriendo en algunos casos hasta 15 kilómetros con carros manuales. «Si queremos un país con más reciclaje, debemos reconocer e incluir a estos trabajadores», concluyó.






