Vecinos del barrio Candioti Sur se organizaron para reclamarle al intendente Juan Pablo Poletti la revisión de la implementación del sistema de estacionamiento medido (SEOM) en su zona. A través de la Asociación Vecinal, están recolectando firmas para respaldar una nota formal que exige la eximición total del pago para quienes residen dentro del área alcanzada por las dársenas.
Al respecto, Matías Galíndez, presidente de la vecinal, explicó que el reclamo surgió porque el sistema, pensado para ordenar la circulación vehicular, generó el efecto contrario en el barrio. «Lo que en teoría era un sistema que venía a ordenar la ciudad a nivel del automotor, lo que produjo en el barrio fue un desorden total», sostuvo desde el móvil de EME.
Un barrio residencial con características propias
Galíndez subrayó que Candioti Sur no es comparable con las zonas donde el SEOM tendría mayor sentido. «Es un barrio residencial, de baja densidad, para compararlo con el microcentro y el macrocentro que son donde este sistema funcionaría», señaló. En ese marco, cuestionó que vecinos con décadas de arraigo en el barrio deban pagar para estacionar frente a su propia casa.
«Hay vecinos de 30, 40, 50 años que de golpe se encuentran que tienen que pagar una tarifa altísima, precios atados a una variable en dólares que es desproporcionada con los sueldos y los ingresos de los vecinos», advirtió.
Otro punto de conflicto es el costo del sistema en comparación con otras ciudades. Según relevamientos realizados por los propios vecinos, «en Santa Fe casi estamos al doble, la tarifa está al doble que en ciudades como Rosario y Buenos Aires».
El desorden que generaron las dársenas
Lejos de resolver el problema del estacionamiento, la implementación provocó un corrimiento del flujo vehicular hacia sectores del barrio no alcanzados por el sistema. «Hubo un corrimiento de la plaza automotriz para aquel sector evitando el pago. Si hoy vemos acá enfrente, vemos la cantidad de autos que hay estacionados en lugares donde no se tendría que estacionar», graficó Galíndez. La situación se replica, según describió, en cada rincón del barrio, incluyendo accesos a espacios públicos como el skatepark. «Ha desordenado el barrio», resumió.
El titular de la vecinal también reconoció que la reacción vecinal llegó una vez que el sistema ya estaba en funcionamiento. «El vecino empieza a actuar cuando se ve afectado directamente, cuando ve que tiene que empezar a pagar. Siempre ha pasado así», admitió.
Qué piden y cómo piensan presionar
El reclamo central es concreto: «La eximición total del pago para los residentes de Candioti. Cuando se trasladen a otros lugares van a pagar el sistema, pero acá en su barrio que no lo tengan que pagar», precisó Galíndez. La vecinal está en contacto con concejales y prevé presentar la nota con las firmas como primer paso para solicitar una reunión con el Ejecutivo municipal.
Si no obtienen respuesta, la escalada está prevista. «En caso de que no se tenga una respuesta, están dispuestos a marchar, a movilizarse porque quieren solucionar el problema y quieren llegar a fondo», advirtió el presidente vecinal, quien además cuestionó el proceso previo a la implementación: «El municipio no ha hecho un estudio de estas características que tiene este barrio, a diferencia de aquellos barrios donde sí podría funcionar este sistema».







