El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) es una enfermedad de salud mental que suele ser malinterpretada. Frases como «tengo un TOC» para describir a una persona ordenada o perfeccionista contribuyen a minimizar una patología que, en realidad, provoca un importante nivel de sufrimiento y condiciona la vida cotidiana de quienes la padecen.
Así lo explicó el médico psiquiatra y especialista en TOC, Ricardo Pérez Rivera, quien remarcó que la principal diferencia entre una simple costumbre y el trastorno está en el origen de las conductas.
«Las conductas del TOC están guiadas por ideas intrusivas, pensamientos, sensaciones o imágenes que aparecen de manera repetitiva. Para disminuir el malestar que generan, la persona siente la necesidad de realizar una acción específica, siempre de la misma forma», señaló en EME.
Según el especialista, estos pensamientos aparecen todos los días y las compulsiones se repiten de manera rígida, generando ansiedad si no se llevan a cabo.
Los subtipos más frecuentes
Pérez Rivera explicó que uno de los cuadros más conocidos es el TOC por contaminación. En esos casos, la persona siente que está contaminada y necesita lavarse las manos siguiendo un ritual determinado, que suele volverse cada vez más prolongado. Incluso algunas personas sienten la necesidad de ducharse apenas llegan a su casa por temor a haberse contaminado.
Otro subtipo frecuente es el denominado pensamiento mágico o de «cábalas». Allí, la persona teme que pueda ocurrir una desgracia y desarrolla determinadas acciones para intentar evitarla.
«Hay personas que, por ejemplo, creen que pueden haber atropellado a alguien sin darse cuenta y deben volver a recorrer la misma cuadra para comprobar que no ocurrió nada», ejemplificó.
Cuándo consultar
El psiquiatra indicó que, en la mayoría de los casos, quienes padecen TOC reconocen que sus pensamientos y conductas no son normales, lo que suele motivar la consulta médica.
También destacó cómo cambiaron las formas de llegar al diagnóstico.
«Antes los pacientes llegaban después de buscar información en Google. Ahora muchos vienen diciendo que ChatGPT les sugirió que podrían tener TOC», comentó.
No obstante, aclaró que ningún sistema reemplaza la evaluación profesional y que el diagnóstico siempre debe ser realizado por un especialista.
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El tratamiento: terapia, medicación y ejercicio
El abordaje del TOC combina distintas herramientas. Pérez Rivera explicó que el tratamiento se sostiene sobre tres pilares fundamentales.
El primero es la terapia cognitivo-conductual, especialmente mediante la técnica de exposición con prevención de respuesta, que busca que el paciente enfrente gradualmente sus obsesiones sin realizar la compulsión.
El segundo pilar es el tratamiento farmacológico, basado principalmente en antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, utilizados en dosis específicas para este trastorno.
Finalmente, destacó el rol del ejercicio físico como complemento terapéutico.
«Hacer actividad física entre tres y cinco veces por semana favorece la neuroplasticidad y potencia los resultados de la terapia y la medicación», explicó.
La importancia de no banalizar el TOC
El especialista también cuestionó el uso cotidiano del término TOC para describir simples hábitos o preferencias personales.
«El problema es que se banaliza la enfermedad. La compulsión refleja el enorme nivel de sufrimiento que tiene la persona. No realiza esas conductas porque quiere, sino porque siente que no puede evitarlo», sostuvo.
En ese sentido, también se refirió a la popular obra teatral Toc Toc, que llevó el tema al humor.
«Me dedico hace 25 años al sufrimiento de estos pacientes y me cuesta mucho reírme de eso», afirmó, aunque reconoció que la difusión del trastorno permitió que más personas identifiquen sus síntomas y busquen ayuda.
Para Pérez Rivera, el mayor cambio de los últimos años es que cada vez más personas consultan al comprender que el TOC tiene tratamiento.
«Muchas personas saben que les pasa algo, pero no saben que se puede resolver. Cuando descubren que existen tratamientos efectivos, se animan a pedir ayuda», concluyó.





