Un equipo de científicos argentinos trabaja en el desarrollo de un hidrogel bioactivo inyectable que podría marcar un cambio en el tratamiento de pacientes que sufren un infarto de miocardio. La terapia, desarrollada por la startup Amnova Biotech junto a investigadores del Conicet y la Universidad Favaloro, busca regenerar el tejido cardíaco dañado y mejorar la función del corazón, algo que las terapias actuales no consiguen.
La directora científica de Amnova Biotech, la biotecnóloga e investigadora del Conicet y de la Universidad Favaloro, Daniela Olea, explicó en diálogo con EME que el proyecto nació tras más de dos décadas de investigación en medicina regenerativa y ya obtuvo resultados prometedores en modelos experimentales.
«Lo inyectamos en los animales, en un modelo experimental de infarto de miocardio, y vimos que tenía efectos regenerativos y que mejoraba la función del corazón», señaló.
Una alternativa para reparar el daño cardíaco
El tratamiento consiste en un hidrogel elaborado a partir de membrana amniótica, con una consistencia viscosa que le permite permanecer en el tejido cardíaco luego de ser inyectado.
«Este hidrogel puede ser inyectado a través de una jeringa, pero tiene una consistencia viscosa que permite retener los componentes que lleva. Como se aplica directamente en el corazón, si fuera líquido el propio latido expulsaría la inyección. Al ser viscoso, permanece en el tejido y libera sus componentes de forma gradual», explicó Olea.
La investigadora recordó que el principal problema del infarto es que una arteria coronaria se obstruye, dejando sin oxígeno a una parte del corazón.
«El tejido comienza a morirse porque no recibe sangre ni nutrientes. Y el corazón, al igual que las neuronas, no puede regenerarse. Si hay un daño, ese daño queda para siempre», afirmó.
Cómo funciona el tratamiento
El objetivo del hidrogel es estimular mecanismos naturales de reparación del organismo para recuperar parte del músculo cardíaco perdido.
«Lo que buscamos es que el compuesto contenga moléculas capaces de regenerar el corazón, formando nuevos vasos sanguíneos para que vuelva a llegar sangre al tejido dañado», indicó.
Además, explicó que la terapia intenta promover la división de los cardiomiocitos —las células del músculo cardíaco—, cuya capacidad de regeneración prácticamente desaparece después del nacimiento.
«Lo que hacemos es estimular que esas células puedan volver a dividirse», agregó.
Complemento de los tratamientos actuales
Olea aclaró que el desarrollo no busca prevenir un infarto, sino actuar una vez ocurrido el episodio cardíaco.
«No pensamos esta terapia para prevenir el infarto, sino para utilizarla después de que sucede», explicó.
En ese sentido, destacó que podría transformarse en una herramienta complementaria a la angioplastia, los bypass coronarios o los tratamientos farmacológicos, especialmente en pacientes donde esas alternativas no logran recuperar completamente el tejido lesionado.
«Hay zonas del corazón donde un bypass no puede realizarse. En esos casos, esta terapia podría funcionar como una especie de bypass natural, favoreciendo la formación de nuevos vasos sanguíneos y la recuperación del tejido», sostuvo.
El desafío para llegar a los pacientes
Actualmente, el equipo trabaja en una nueva versión del hidrogel que sea escalable y pueda producirse bajo los estándares exigidos para su utilización clínica.
«Estamos desarrollando un nuevo gel, reproducible y escalable, con todo lo necesario para poder llegar a la etapa clínica», indicó.
La investigadora explicó que durante este año finalizarán los estudios preclínicos y que luego comenzará el proceso regulatorio previo a los ensayos en personas.
«Si todo avanza como está previsto, estimamos que en aproximadamente ocho años esta terapia podría estar disponible para los pacientes que la necesiten», concluyó.
El proyecto representa uno de los desarrollos más avanzados de la biotecnología argentina aplicada a la medicina regenerativa y abre una nueva expectativa para millones de personas que conviven con insuficiencia cardíaca luego de haber sufrido un infarto.






