La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Según el informe de junio de 2026 elaborado por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la producción del sector registró una caída del 22,2%, en un contexto marcado por la retracción del consumo, la baja inversión y la pérdida de empleo.
En diálogo con EME, la empresaria rosarina y fundadora de la marca Sonder, Silvana Dal Lago, describió un escenario de fuerte incertidumbre para las empresas del rubro.
«El sector textil es uno más de los muy vapuleados. El mercado está absolutamente complicado y cada uno trata de ver cómo sigue adelante», afirmó.
Competencia importada y reclamo por reglas equitativas
Dal Lago sostuvo que la industria convive desde hace años con la informalidad, pero señaló que la apertura de las importaciones profundizó la competencia, especialmente con productos provenientes de China.
«No me quejo de la globalización. Lo que pedimos es competir con reglas parecidas. Hoy hay una desprotección muy grande para la producción local», expresó.
La empresaria explicó que muchos productos importados llegan con costos difíciles de igualar debido a los subsidios que reciben en sus países de origen, una situación que, aseguró, impacta directamente sobre una industria que genera una importante cantidad de empleo.
Consumo retraído y adaptación permanente
La caída de las ventas también obliga a modificar estrategias comerciales. Dal Lago indicó que el canal mayorista atraviesa una fuerte contracción, mientras que la empresa busca sostener su actividad fortaleciendo los locales propios y apostando a productos personalizados.
«Siempre tuvimos plan A, plan B y plan C. En Argentina aprendimos que hay que adaptarse permanentemente», señaló.
En ese sentido, destacó que la especialización en indumentaria deportiva personalizada y la rápida capacidad de respuesta les permite mantener nichos de mercado donde la competencia internacional tiene mayores dificultades para ingresar.
Un nuevo escenario económico
La empresaria también consideró que el actual contexto de baja inflación implica un cambio profundo para el funcionamiento de las empresas.
«Veníamos de trabajar con inflación permanente y ahora es otro negocio completamente distinto. Hay que acostumbrarse y acomodarse a estas nuevas reglas, y eso tampoco es sencillo», explicó.
El desafío de sostener las empresas
Con 34 años de trayectoria al frente de Sonder, Dal Lago aseguró que la experiencia demuestra que las empresas deben reinventarse de manera constante para sobrevivir.
«Nunca te podés relajar. En Argentina hay muchas variables externas que permanentemente ponen a las empresas en jaque. Si uno pierde las ganas de seguir peleándola, no llega a ningún lado», sostuvo.
Además, remarcó que las inversiones realizadas durante los últimos años en digitalización y comercio electrónico permitieron atravesar con mayor fortaleza la pandemia y consolidar un canal de ventas que hoy representa una herramienta clave para competir en un mercado cada vez más exigente.
Mientras tanto, el sector continúa esperando señales de recuperación que permitan revertir la caída de la actividad y devolver previsibilidad a una de las industrias con mayor generación de empleo del país.





