Una situación tan inesperada como polémica sacude a la localidad cordobesa de Noetinger. Un total de 36 trabajadores de la empresa Metalfor fueron despedidos el mismo día en que habían recibido autorización para abandonar sus puestos antes del horario habitual y mirar el partido entre la Selección argentina y Egipto junto a sus familias.
Según relató en EME Fausto Barbero, uno de los operarios desvinculados y con 21 años de antigüedad en la firma, la decisión fue comunicada inicialmente por Recursos Humanos a través de los supervisores.
«Nos informaron que a las 12 del mediodía nos podíamos retirar para mirar el partido en familia», explicó.
Sin embargo, cuando muchos ya estaban almorzando antes del encuentro, comenzaron a recibir mensajes para presentarse en la oficina del Correo Argentino.
«Llegamos a casa y, mientras nos sentábamos a la mesa, recibimos un WhatsApp para que fuéramos al correo. Cuando llegamos nos encontramos con el telegrama de despido», contó.
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«Fue algo cruel»
Barbero cuestionó la forma en que se manejó la empresa y aseguró que los telegramas ya habían sido enviados mientras los trabajadores seguían el partido.
«Nos dijeron que nos fuéramos tranquilos a disfrutar el partido con la familia, pero mientras tanto hacía media hora que los telegramas ya estaban en el Correo. Fue algo cruel», afirmó.
Los despidos representan cerca del 25% del personal de la planta de Noetinger, donde trabajaban 146 operarios. Según el empleado, la medida también generó preocupación entre quienes continúan desempeñándose en la empresa.
«Los que quedaron adentro también viven una incertidumbre enorme porque nadie sabe si esto termina acá«, sostuvo.
Una empresa en crisis
Días antes de los despidos, Metalfor había iniciado un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), un mecanismo previsto para empresas con dificultades económicas.
En los telegramas enviados a los trabajadores, la firma argumentó problemas financieros y una reestructuración de áreas como fundamento para las cesantías.
Barbero aseguró que la empresa mantiene importantes deudas salariales y expresó dudas sobre el cobro de las indemnizaciones.
«Nos deben parte del sueldo de mayo, todo junio, el aguinaldo y también vacaciones. No sabemos si realmente van a poder pagar las indemnizaciones en tiempo y forma», señaló.
El impacto en una pequeña localidad
El conflicto golpea con fuerza a Noetinger, una población de unos 6.000 habitantes donde Metalfor es uno de los principales empleadores.
«Es un pueblo chico y hoy no hay otras empresas que puedan absorber a 36 operarios de un día para otro», explicó Barbero.
Mientras tanto, los trabajadores aguardan la intervención del gremio y el avance de las negociaciones, en medio de un escenario de incertidumbre laboral que excede a los despedidos y alcanza a toda la comunidad vinculada a la actividad industrial de la localidad.





