El consumo en Santa Fe atraviesa un escenario de estancamiento, con familias que continúan ajustando sus gastos y recurren cada vez más al endeudamiento para sostener sus necesidades cotidianas. Según el último informe del Monitor de Consumo del Centro de Estudios DEMOS, cuatro de cada diez santafesinos tienen deudas con tarjetas de crédito o préstamos personales.
El relevamiento, titulado “Entre el ajuste de las familias y el crédito, el consumo masivo se ubica en su piso”, analiza la evolución de los ingresos, el consumo y las herramientas de financiamiento utilizadas por los hogares en un contexto de pérdida del poder adquisitivo.
En diálogo con EME, Eugenio Serafino, integrante del Observatorio del Centro de Estudios DEMOS, explicó que el panorama actual combina una economía estable con niveles de actividad todavía deprimidos.
“La economía santafesina está estable, pero esto no significa que haya muestras de un ciclo de crecimiento. Que sea estable no significa que necesariamente sea positivo”, señaló.
En esa línea, remarcó que el consumo masivo atraviesa una situación similar: “También se repite esa estabilidad, pero en niveles muy, muy bajos”.
El crédito como herramienta para sostener el consumo
Según Serafino, el dato central del informe es el crecimiento del endeudamiento de los hogares como mecanismo para mantener el nivel de consumo.
“Las familias santafesinas, para mantener ese consumo de bienes esenciales y no esenciales, están recurriendo cada vez más al crédito, a los préstamos personales y al crédito con tarjetas, para mantener ese piso de consumo”, explicó.
El especialista detalló que el proceso comenzó con una serie de ajustes progresivos dentro de los hogares.
“Primero prescindieron de algunos productos que eran algún gusto; en segundo lugar se empezaron a elegir segundas o terceras marcas; en tercer lugar se redujo un poco más el consumo; y ya cuando no se pudo ajustar de otra forma, se empezó a recurrir al crédito y a los préstamos”, describió.
El informe indica que el 42,9% de los adultos mantiene saldos financiados con tarjetas de crédito, mientras que el 38,2% cuenta con préstamos personales activos, un porcentaje que mostró un fuerte crecimiento respecto de años anteriores.
“El número que más creció es el de los préstamos personales, con bancos, mutuales, billeteras virtuales y distintos mecanismos de financiamiento”, explicó Serafino.
Más deuda, menos capacidad de recuperación
El especialista advirtió que el endeudamiento registrado corresponde al circuito formal, aunque existe además una parte de la economía vinculada a mecanismos informales de crédito.
“Estamos hablando de endeudamiento por vías formales o legales, ni hablar de todo el circuito financiero que hay de forma ilegal o informal, que también tiene sus consecuencias muy importantes”, señaló.
Para Serafino, la dependencia creciente del crédito genera consecuencias que exceden lo económico y afectan distintas dimensiones de la vida familiar.
“Genera mucho inconveniente, desde una mala nutrición hasta la imposibilidad de moverse y acceder a determinados ámbitos laborales, la imposibilidad de seguir pagando un alquiler y la necesidad de vivir en algunos casos de manera muy hacinada”, remarcó.
Y agregó: “Una infinidad de problemáticas que se van acumulando y que redundan en la salud, en la salud mental y en la salud vinculada a la alimentación. Es un tema preocupante”.
Sobre la evolución de esta situación, anticipó que no se esperan cambios importantes en el corto plazo.
“En el corto plazo no va a cambiar esto, se va a seguir profundizando”, afirmó.
-
También lee: Cuatro de cada diez santafesinos recurren a préstamos o tarjetas para sostener el consumo
Servicios y transporte, otros factores de presión
El informe también destaca el impacto que tienen los gastos esenciales sobre los ingresos familiares. En ese sentido, Serafino señaló que los aumentos en servicios públicos modificaron las prioridades de consumo.
“También se suma el tema de los servicios públicos, agua, gas, electricidad, con un aumento en las tarifas, lo cual redirecciona los ingresos de las familias hacia ese tipo de servicios”, explayó.
Dentro de este escenario, mencionó además el crecimiento del patentamiento de motos como un fenómeno relacionado con las nuevas formas de consumo y movilidad.
“En los últimos meses se dio un dato importante en el aumento del patentamiento de motos nuevas”, sostuvo.
Según explicó, ese crecimiento se vincula con varios factores: “La facilidad de crédito para acceder a este servicio de transporte relativamente más barato, la comparación con las tarifas del transporte público y el boom de los trabajadores de plataforma que necesitan una bicicleta o fundamentalmente una moto para desarrollar sus tareas”.
Un escenario de estabilidad sin expansión
Serafino explicó que el Monitor de Actividad Económica de DEMOS se construye a partir del análisis de información pública proveniente de organismos como el Banco Central, INDEC, IPEC y el Registro Nacional de Propiedad del Automotor.
El objetivo del relevamiento es identificar tendencias de distintos sectores de la economía provincial y evaluar cómo impactan en la vida cotidiana de los santafesinos.
En sus conclusiones, el informe plantea que el consumo dejó de caer, pero todavía no muestra señales de recuperación sostenida, con una demanda contenida y una mejora que continúa siendo fragmentada.







