La economía argentina atraviesa una recuperación todavía frágil y desigual. Mientras algunos indicadores financieros comienzan a mostrar señales de mejora, la actividad productiva continúa enfrentando dificultades vinculadas principalmente con la liquidez, el crédito y la capacidad de las empresas para sostener sus pagos.
Según un informe de Fidelitas, durante junio de 2026 los cheques rechazados aumentaron un 6,6% respecto de mayo y se mantuvieron en torno a las 80.000 unidades mensuales. El dato refleja las dificultades que persisten en la cadena de pagos y que impactan especialmente sobre pequeñas y medianas empresas.
A este escenario se suma una morosidad empresarial que continúa elevada y un mercado crediticio que todavía no recupera el dinamismo necesario para acompañar la actividad productiva. Las tasas de interés, la escasa liquidez y las restricciones para acceder a financiamiento siguen condicionando las decisiones de inversión y crecimiento.
Señales de mejora en el frente financiero
En contraste con las dificultades de la economía real, el Score Económico y Riesgo Fidelitas (SERF) registró una mejora del 2,7% durante junio. El resultado estuvo impulsado por una menor presión inflacionaria, una reducción del riesgo país y una caída del 4,9% en la cantidad de deudores en mora respecto del máximo registrado en mayo.
Sin embargo, desde Fidelitas advierten que estos datos todavía no alcanzan para hablar de una recuperación consolidada. El indicador continúa dentro de la categoría de «Señales Mixtas» y se ubica apenas 0,6 puntos por encima del nivel considerado de «Riesgo Elevado».

La evolución de la morosidad será uno de los factores determinantes durante el segundo semestre. Una reducción sostenida podría liberar recursos actualmente inmovilizados por riesgo crediticio y generar condiciones para una eventual baja de las tasas y una mayor expansión del crédito.
Por ahora, la economía argentina continúa avanzando a dos velocidades: con un frente financiero que muestra cierta estabilización, pero con empresas y consumidores que todavía enfrentan dificultades para sostener el consumo, el financiamiento y la cadena de pagos.





