El dato surge del análisis de información oficial del INDEC y de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo correspondiente al primer trimestre de 2026. En concreto, el 29,6% de la población económicamente activa se encuentra en alguna de estas situaciones: está desocupada, busca trabajar más horas, intenta conseguir un segundo empleo o pretende cambiar su actual inserción laboral.
La economista Florencia Camusso, integrante del Centro de Estudios DEMOS y autora del informe, explicó que el análisis busca ampliar la mirada sobre el mercado de trabajo y no limitarla exclusivamente a la tasa de desocupación.
“Nosotros, a través de distintas informaciones publicadas sobre todo por fuentes oficiales como es el INDEC, fuimos analizando un poco todo lo que es el mercado laboral y tratando de hacer un panorama de la situación actual, interpretando los datos de una manera técnica y objetiva”, señaló en EME.
Casi 3 de cada 10 personas presionan sobre el mercado laboral
La tasa de desocupación se ubicó en el 7,8% durante el primer trimestre de 2026. Sin embargo, ese porcentaje no contempla a quienes tienen un empleo pero necesitan incrementar sus horas de trabajo o conseguir una segunda ocupación para mejorar sus ingresos.
El informe registra además un 15,8% de personas ocupadas que buscaban activamente trabajar más o cambiar de empleo y otro 5,9% de ocupados disponibles para trabajar más horas, aunque sin realizar una búsqueda activa.
En conjunto, estos grupos representan el 29,6% de la población económicamente activa.
“No alcanza solo con medir la desocupación, porque si bien la desocupación es del 7,8%, hay todo un sector de la sociedad, de los ocupados, que están buscando completar su trabajo, ya sea porque tiene disponibilidad horaria, porque quiere completar sus ingresos, por distintas razones”, explicó Camusso.
Y agregó: “Este universo de desocupados, más personas que tienen la necesidad de buscar otro trabajo, quieren completar su jornada, es el 30%. Entonces de ahí obtenemos este dato de que hay un 30% de personas, 3 de cada 10 ocupados, que está tratando de crecer y obtener otro trabajo”.
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Qué ocurre en Santa Fe
En la provincia de Santa Fe, el mercado laboral presenta un escenario de estabilidad del empleo, pero con dificultades para generar nuevos puestos de trabajo y con una estructura de inserción cada vez más heterogénea.
Los datos correspondientes al primer trimestre de 2026 muestran además un incremento de la desocupación tanto en Gran Rosario como en Gran Santa Fe respecto del cierre de 2025.
En Gran Rosario, la desocupación alcanzó el 8,2%, mientras que en Gran Santa Fe se ubicó en el 6,5%.
“Cuando nosotros analizamos un poco en profundidad qué es lo que está pasando en la provincia de Santa Fe, lo que vemos es que tanto en los dos conglomerados que se analizan, en Gran Rosario y Gran Santa Fe, Gran Rosario en general presenta indicadores y tasas más altas, un poquito más elevadas que las de Santa Fe”, detalló Camusso.
La economista advirtió además que el problema no está solamente en los valores actuales, sino en la evolución que muestran respecto de períodos anteriores.
“Más allá de los valores en sí, lo que nos está preocupando es que crece respecto al trimestre anterior, es decir, al cierre de 2025, y también crece respecto a principios de 2025. Entonces se ve una situación de que cada vez más personas están buscando empleo y no están consiguiendo”, sostuvo.
Los salarios todavía no recuperan lo perdido
El informe de DEMOS también analiza la evolución de los salarios y encuentra una recuperación real en términos agregados, aunque insuficiente para recomponer la pérdida de poder adquisitivo acumulada durante los últimos años.
En mayo de 2026, el Índice de Salarios del INDEC registró un incremento interanual del 35,9%, frente a una inflación del 33,2%. En términos reales, esto representa una recuperación cercana al 2%.
Sin embargo, el promedio general oculta diferencias importantes entre los distintos sectores.
El salario del sector privado no registrado aumentó un 66,3% nominal interanual, equivalente a una mejora real del 24,8%. En cambio, los salarios del sector privado registrado y del sector público registraron caídas reales del 2,9% y 4,4%, respectivamente.
“Cuando uno analiza el índice salarial que también publica el INDEC, que es para el total del país, el índice en conjunto da un valor positivo, leve pero positivo. Pero cuando mirás hacia adentro de cómo se compone ese índice, ves que el salario que está ganando desde niveles muy bajos es el salario del sector privado no registrado, y sí le gana a la inflación”, explicó Camusso.
“Cuando analizás los salarios del sector privado registrado y el sector público, cayeron: el sector privado casi un 3% y el sector público un 4% en términos reales”, agregó.
Para la economista, esa diferencia resulta fundamental para interpretar el verdadero estado del poder adquisitivo. “Si bien los números agregados a primera vista parecería que no hay una pérdida tan grande del poder adquisitivo, cuando entrás a los distintos elementos de cómo se está componiendo esos índices, te da un panorama un poco más claro”, sostuvo.
Más cuentapropismo y menos empleo registrado
Otro de los aspectos destacados por el informe es el cambio en la estructura laboral de Santa Fe.
Aunque el empleo muestra cierta estabilidad, la composición de ese empleo está cambiando. Según el análisis de DEMOS, el trabajo asalariado privado registrado pierde participación mientras avanzan otras formas de inserción, particularmente el cuentapropismo.
“En Santa Fe analizamos más en profundidad el tema de cómo se inserta la población. Lo que estamos viendo es que hay cierta estabilidad en el empleo; si bien hay un poco de incremento de desocupación, no son valores críticos de crecimiento exacerbado, pero esto convive con una estructura laboral cada vez más heterogénea”, explicó Camusso.
La economista señaló que el fenómeno se observa tanto en Gran Santa Fe como en Gran Rosario.
“El empleado asalariado privado registrado formal cada vez pierde participación y ganan otras formas de relaciones laborales, como el cuentapropismo, que sería algo así como el monotributo dentro de los formales. Y el cuentapropismo informal gana mucha participación dentro del mundo de los ocupados, algo que hasta hace un par de años no era de esta forma”, detalló.
Para Camusso, este cambio constituye uno de los principales aspectos a observar en la evolución del mercado laboral santafesino.
“Eso es lo relevante: que hoy la forma de empleado en relación de dependencia va perdiendo peso cada vez de forma más rápida y gana en formas más informales y de relaciones más flexibles, tanto en el aglomerado de Gran Santa Fe como en el aglomerado Gran Rosario”, concluyó.





