La expansión de la inteligencia artificial está modificando qué perfiles buscan las empresas y cómo los contratan. Según un informe de Randstad, el 86% de las organizaciones relevadas está ampliando sus equipos de tecnología. La demanda de conocimientos en IA también creció en los puestos de nivel inicial, donde estas competencias aparecen cada vez más entre los requisitos de contratación.
Para cubrir esas vacantes, las compañías combinan tres estrategias. Incorporan profesionales con las habilidades que necesitan, capacitan a sus propios equipos y recurren a especialistas externos, como consultores y trabajadores independientes contratados para proyectos específicos.
La banca y la salud compiten por el talento tecnológico
La búsqueda de profesionales de tecnología se extiende a sectores como la banca y la salud. El informe indica que los ingenieros de software de banca y finanzas perciben salarios un 13% superiores a los de sus pares en empresas tecnológicas. En salud y ciencias de la vida, la diferencia llega al 17%.
En ese escenario, el 55% de las organizaciones de sectores no tecnológicos está incorporando talento en tecnología tras los despidos registrados en esa industria.
Las habilidades que más cuesta encontrar

A medida que la IA automatiza tareas rutinarias, crece la necesidad de contar con personas capaces de supervisar su uso, coordinar equipos y evaluar riesgos. El 61% de los empleadores consultados afirmó que le resulta más difícil encontrar candidatos con habilidades como el pensamiento crítico y la comunicación que cubrir puestos que requieren exclusivamente conocimientos técnicos.
El informe también identificó una brecha de género. Las mujeres representan el 31% de los profesionales con habilidades emergentes en IA, frente al 36% entre quienes tienen competencias tecnológicas consolidadas. La diferencia también aparece en la Generación Z, donde la participación femenina pasa del 37% en los perfiles tecnológicos consolidados al 32% en los vinculados con habilidades emergentes en IA.





