Amílcar Ceccoti, vocal de la Comisión Directiva de Unión y uno de los dirigentes más cercanos a la gestión de Luis Spahn, analizó en diálogo con EME Deportivo la actualidad institucional del club que celebró su 119° aniversario. En una extensa entrevista, se refirió a la situación económica, el funcionamiento del básquet profesional, las obras realizadas y las críticas que recibe parte de la dirigencia.
“Este año han pasado cosas” y “vamos saliendo de a poquito de un contexto económico difícil”, resumió Ceccoti al describir el presente del club. En ese marco, remarcó que, pese a los inconvenientes, la institución sigue sosteniendo su estructura y cumpliendo con sus compromisos.
La situación económica y el peso de sostener la estructura
Ceccoti reconoció que durante este año hubo algunas demoras en pagos vinculados al básquet, aunque consideró que el panorama no es alarmante en comparación con otros equipos. “Económicamente este año estuvimos atrasados un par de cuotas. Esta semana le pagamos la cuota 5, y estamos solo un mes atrasado. Hay equipos que están atrasados tres o cuatro cuotas. Otros planteles le pagan al final de la temporada”, explicó.
Además, aclaró que el esquema de pago a los jugadores está atado al formato de la competencia. “Generalmente, en el básquet hasta diciembre pagábamos tres cuotas y a esta altura pagábamos las otras tres. Los jugadores son contratados a 10 cuotas hasta agosto, por el formato de la competencia”, indicó.
De todos modos, insistió en que la cuestión financiera nunca puso en jaque la continuidad institucional. “La parte económica y financiera, por más que todos hablen, nunca me preocupó. Desde que trabajamos con Luis, nunca dejamos de pagar algún contrato o deuda. Tarde o temprano, pero siempre se cumplieron. Nunca dejamos de pagar un contrato”, afirmó.
En ese contexto, Ceccoti remarcó que muchas veces no se toma dimensión del volumen que maneja Unión en su funcionamiento diario. “Hay que pagar 600 sueldos por mes en el club. No es fácil. Hay que tener los recursos. Es una PYME muy grande. Nadie se da cuenta del tamaño y la dimensión que tiene”, sostuvo.
El rol del dirigente y la necesidad de contar con respaldo económico
Uno de los ejes más firmes de su análisis estuvo puesto en la función de los dirigentes dentro de una institución como Unión. Para Ceccoti, no alcanza solo con la voluntad o la vocación: también hace falta capacidad de respuesta económica.
“Un dirigente sin plata no puede hacer un carajo. Encare cualquier actividad. Cuando un equipo sale de viaje hay que pagar los viajes, la comida o algún imprevisto. Como dijo Luis, acá sin plata no se puede hacer nada. Siempre hay que tener un respaldo”, expresó de manera contundente.
En la misma línea, destacó que detrás de cada disciplina hay una estructura amplia y mucho trabajo silencioso. “Mucha gente habla y habla, y nadie valora el sacrificio que hace un grupo de gente por estar, competir y participar. Y el tiempo dedicado a cada actividad en el club. Atrás de cada competencia hay una estructura armada y grande. No es todo así nomás”, señaló.
También puso el foco en la necesidad de profesionalizar distintos espacios de gestión. “Hay cargos que deben ser profesionales en una comisión. En cada área tiene que haber profesionales”, remarcó. Y agregó: “Nadie se da cuenta de la falta de mano de obra que se necesita”.
En cuanto al básquet, detalló que existe una organización específica con distintas responsabilidades. “Hay cinco o siete personas en la dirigencia del básquet, con roles distintos en un esquema de trabajo: los papeles, los pases, logística, contrataciones. Trabaja mucha gente. Hay mucho sacrificio para competir en este nivel”, afirmó.
Obras, cuestionamientos y su defensa personal
En otro tramo de la entrevista, Ceccoti respondió a las críticas sobre su rol y el de su familia dentro del club. “Lo único que es deficitario es mi billetera, que es la que está sangrando hace 20 años. Al que le guste bien, y al que no también”, lanzó.
Luego amplió: “Hice mucho por el club y me dio muchas cosas. Es momento de ir renovando. Vienen otras generaciones con otra manera de pensar porque se encontraron con todo hecho”.
El dirigente sostuvo además que una parte importante de las obras ejecutadas en Unión fueron realizadas con aportes propios o de su entorno, y que todavía hay montos pendientes de cobro. “Están hablando de la honorabilidad de mi familia. Hice muchas obras por el club, y no me pagaron ninguna. Está todo anotado y facturado. Siempre me han dicho que aguante porque hay que pagar otras cosas”, aseguró.
Entre las obras mencionó “el techo del Malvicino, vestuarios, salas de pesa, el techo de la cancha de vóley, la pileta, las torres de iluminación, vestuarios visitantes, los baños de Cándido Pujato y la Pajarera”.
También explicó por qué comenzó a dejar constancia formal de esos aportes. “Empecé a documentar y hay gente que le molesta. No puedo regalar todo. Si saco 500 mil dólares en 2020/21 de la caja de mi empresa para hacer el techo de las plateas y las torres, y todo lo demás, después eso alguien lo tiene que reconocer”, planteó.
En ese marco, confirmó que la institución mantiene una deuda con él. “Unión me debe dinero. Ya está reclamado y está en los dos últimos balances”, dijo. Y añadió una frase que expone el impacto familiar de esa situación: “Me duele mucho que ensucien mi nombre, y el nombre de mi hijo. Él pierde 200 mil dólares por mes en Unión, y nadie lo dice”.
Un club que, según Ceccoti, cambió su escala
Por último, el dirigente defendió el crecimiento que tuvo Unión en los últimos años y aseguró que hoy la institución funciona en otra escala. “La verdad que hay un cambio en Unión, y se nota. Estoy desde que en el club estaban las luces apagadas. Tenía que ir a prenderlas. Hoy el club y su estructura cambió. Se fue modernizando”, remarcó.
Además, insistió en que el crecimiento del club es sostenido y que muchas críticas llegan sin contemplar esa transformación. “Nunca paró de crecer el club. La verdad que me molesta la gente que habla sin saber”, expresó.
Para cerrar, volvió a marcar que el funcionamiento de Unión requiere una estructura compleja y mucha dedicación. “Yo manejo todo como si fuera una PYME, con un tipo de estructura. Y parece que eso molesta en alguna parte. Pero los resultados están a la vista: las obras, el colegio, el básquet. Hay proyectos con sueños nuevos”, concluyó.
Y dejó una última definición sobre el presente rojiblanco: “Unión cambió. No es el mismo de antes. Hay mucha gente organizando y coordinando”.








