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martes, agosto 25, 2026
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Por la crisis, aumentó casi un 10% la demanda en comedores y copas de leche escolares de Santa Fe

Desde la Federación de Cooperadoras Escolares advierten que el incremento de las raciones refleja el deterioro de la situación social. Ivana Pintos señaló que también se registran pedidos de asistencia alimentaria en escuelas secundarias y casos de estudiantes terciarios que se descompensaron por falta de alimentación.

Además

La situación económica que atraviesan numerosas familias santafesinas comienza a reflejarse con mayor intensidad dentro de las escuelas. En los últimos cuatro meses, las partidas destinadas a comedores escolares y copas de leche aumentaron casi un 10% en establecimientos de toda la provincia, según datos relevados a partir de la información pública sobre las raciones asignadas.

Ivana Pintos, referente de la Federación de Cooperadoras Escolares, explicó en diálogo con EME que la escuela funciona como un reflejo directo de las dificultades que atraviesa la sociedad.

“Lo que nosotros primero que siempre decimos y notamos es que lo que sucede dentro de las escuelas no es ajeno a lo que sucede en la sociedad. Así que las noticias que nosotros vemos sobre el hambre, sobre la pobreza, claramente y directamente la vemos reflejada en los establecimientos educativos”, sostuvo.

 

Casi un 10% más de raciones

Uno de los principales indicadores del aumento de la demanda es la cantidad de raciones que reciben los establecimientos educativos.

“Podemos decir en todo caso que hubo prácticamente un 10%, casi un 10% del aumento de raciones entre comedores y copas de leche en estos últimos cuatro meses”, detalló Pintos.

La referente explicó que el incremento se debe a dos situaciones simultáneas: la apertura de nuevos comedores escolares y el aumento de las raciones solicitadas por establecimientos que ya contaban con este servicio.

“Abrió más comedores escolares y aumentó en algunas escuelas las raciones de comedor y copa de leche. Claramente la demanda se nota en los números”, afirmó.

Aunque la Federación de Cooperadoras tiene como jurisdicción principal el departamento La Capital, Pintos aclaró que los datos mencionados corresponden al conjunto del territorio provincial.

“Nuestra jurisdicción en la Federación es el departamento de la capital. Nosotros lo que estamos hablando, lo que estoy diciendo ahora, son datos de toda la provincia”, explicó.

Según señaló, las cooperadoras también reciben consultas de distintos establecimientos que necesitan ampliar la cantidad de raciones o iniciar gestiones ante el Ministerio de Educación.

“Tenemos acceso a la información pública de las partidas, a veces los podemos tener desagregados por departamento. Pero muchos cooperadores se acercan a la Federación consultando cómo aumentar las raciones o solicitarlas al Ministerio”, agregó.

 

 

La alimentación también se gestiona desde los propios estudiantes

La necesidad alimentaria, según Pintos, llegó incluso a generar iniciativas impulsadas por los propios alumnos.

“Hemos visto que alumnos y alumnas han gestionado ellos mismos sus propios comedores y copas de leche en algunos establecimientos públicos. Esto claramente muestra la necesidad de la sociedad y la demanda de la sociedad también”, relató.

La situación no se limita a determinados barrios o sectores económicos. Para la referente, el problema atraviesa distintos espacios sociales y educativos.

“Ocurre en todos los sectores”, afirmó.

Pintos también señaló que las familias enfrentan dificultades vinculadas con sus horarios laborales y la organización cotidiana, factores que pueden incrementar la necesidad de que los chicos permanezcan en la escuela durante más tiempo y accedan allí a una alimentación.

 

“Los lunes los chicos se desmayaban o se desmayan”

Uno de los aspectos que más preocupa a las cooperadoras es el estado con el que algunos estudiantes llegan a las aulas después del fin de semana.

“Claramente que hay chicos que van con hambre. Es más, la necesidad surge precisamente de que se observa el poco rendimiento”, señaló Pintos.

En ese contexto, hizo referencia a episodios de estudiantes que se descompensan al comenzar la semana.

“Esto de que cuentan que los lunes los chicos se desmayaban o se desmayan, no es mito, es realidad. Chicos a veces pasan el fin de semana sin comer o comiendo poco”, sostuvo.

Para la referente, la alimentación no solo tiene consecuencias sobre la salud, sino también sobre la capacidad de los alumnos para concentrarse y desarrollar sus actividades escolares.

 

Preocupa la situación de estudiantes terciarios

Uno de los datos que Pintos consideró más preocupantes es que la demanda alimentaria ya alcanza a estudiantes de nivel terciario.

“Te voy a dar un dato más importante, que quizás no lo tengan, que es que alumnos de terciario están reclamando comedor y copa, y hay alumnos terciarios que se han descompensado en los establecimientos públicos por falta de alimentación”, reveló.

Según explicó, algunos de estos jóvenes combinan trabajo y estudio y deben trasladarse directamente desde sus empleos hacia los institutos educativos, sin contar con recursos suficientes para comprar alimentos durante la jornada.

“Hemos recibido la noticia de que hay chicos que se han descompensado y una vez que se han recuperado nos han consultado. Se habían comido durante todo el día porque después del trabajo iban corriendo al instituto”, relató.

En ese sentido, remarcó que comer fuera del hogar representa un costo que muchas familias y estudiantes ya no pueden afrontar con facilidad.

“Comer fuera de casa implica un gasto que no es el mismo que nosotros vamos a tener en nuestros hogares”, explicó.

 

Una señal del deterioro social

Pintos consideró que el crecimiento de la demanda alimentaria dentro de las instituciones educativas constituye una señal concreta del impacto de la crisis económica.

“Es un dato doloroso que incluso cuando yo lo recibí, la verdad que me impactó muchísimo porque saber de adultos que están haciendo el esfuerzo de trabajar, que además piensan en progresar y estudiar, y no les alcanza para alimentarse lo suficiente, es penoso”, expresó.

Y concluyó: “Es tremendo saber que un adulto que está haciendo el esfuerzo para ir a estudiar, no tiene para comer”.

El aumento de las raciones en los comedores y copas de leche, sumado a las nuevas solicitudes de asistencia y a los casos de estudiantes que llegan con dificultades para alimentarse, vuelve a colocar a las escuelas como uno de los espacios donde más claramente se manifiestan las consecuencias de la crisis social.

 

Escuchá la palabra de Ivana Pintos en EME:

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