La fábrica, fundada en 1939 y reconocida popularmente por generaciones de argentinos gracias a su icónica publicidad televisiva de «Dánica Dorada, era para untar», transitaba un período de actividad reducida.
La empresa Dorada S.A., controlada en la actualidad por el holding cordobés Grupo Beltrán, comunicó de manera oficial que tomó la determinación de tercerizar la producción. Según explicaron a través de un comunicado corporativo, la medida responde a un extenso proceso en el que se intentaron revertir las complicaciones económicas, operativas y de competitividad que comprometían la sustentabilidad del histórico establecimiento.
Palabra de Sebastián Guastavino, delegado de los trabajadores de Dánica:
La postura de los trabajadores: «Nos avisaron por WhatsApp»
A pesar de los argumentos corporativos que apuntan a la falta de viabilidad financiera, la representación gremial de la fábrica expuso un panorama de profunda incertidumbre y denunció maniobras de vaciamiento. Sebastián Guastavino, delegado del personal en Llavallol, reveló en declaraciones radiales que la notificación formal les llegó por vías informales:
«Lo que la empresa nos mandó es un mensaje de WhatsApp diciéndonos que el 18 de septiembre cerraban sus puertas y que el 30 cerraba la planta definitivamente».
El representante de los operarios relató que en las semanas previas al anuncio comenzaron a notar movimientos inusuales dentro del predio. «Empezamos a ver camiones que llegaban y se llevaban toda la mercadería. Ellos argumentaban que habían alquilado un depósito externo para facilitar la logística de distribución, pero hoy nos damos cuenta de que la realidad era otra», lamentó Guastavino.
Reducción de personal y sucesivos conflictos financieros
La fábrica, que en su época de mayor esplendor —hacia el año 2013— llegó a emplear a unos 150 operarios en forma directa, sufrió un progresivo achicamiento desde que el Grupo Beltrán tomó el control administrativo en 2016. Actualmente, el cierre deja en la calle a un total de 33 familias trabajadoras, luego de que las agencias de empleo dieran de baja al personal contratado remanente.
Este representa el tercer intento de cese de operaciones de la planta en la presente década, tras un conflicto con bloqueo patronal registrado en plena pandemia durante 2020 y un nuevo proceso crítico afrontado a comienzos de 2024. Hasta los últimos días, el establecimiento limitaba sus funciones a la fabricación a escala local de paquetes de margarina de 200 y 500 gramos junto a su línea de potes plásticos.
Ante este escenario adverso, la plantilla de empleados y el sindicato del sector mantienen pautadas audiencias virtuales junto a representantes ministeriales y directivos de la firma con el propósito de exigir la preservación de los puestos de trabajo y explorar vías alternativas de solución antes de la fecha límite fijada para fin de mes.





