La economía de Santa Fe cerró el primer semestre de 2026 con un balance levemente negativo. Según el último informe del Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, la actividad provincial volvió a mostrar una corrección en junio y acumuló una caída del 0,7% en los primeros seis meses del año.
El Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Santa Fe (ICA-SFE), que permite seguir la evolución del nivel de actividad provincial, se ubicó en 146,7 puntos en junio, con una baja mensual del 0,5% y una variación interanual prácticamente nula, del -0,03%.
El dato refleja una pérdida de impulso respecto del comienzo del año. Tras un primer trimestre en el que se había registrado una leve recuperación, durante el segundo trimestre volvieron a aparecer señales negativas en buena parte de los indicadores que componen el índice.
En diálogo con EME, Lucrecia D’Jorge, presidenta del Centro de Estudios y Servicios (CICEC) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, definió el escenario como un período de estancamiento.
“Tuvimos un primer trimestre un poco mejor donde hubo un crecimiento neto, muy leve, y después en el segundo trimestre se empezó a ver otra vez la caída”, explicó.
La especialista agregó: “Estamos viendo una situación de estancamiento. En el último año, la actividad económica tanto a nivel nacional como en la provincia de Santa Fe se mantuvo prácticamente en el mismo nivel”.
Pocas señales positivas en el conjunto de la economía
Uno de los datos que más preocupa en el informe es la baja difusión de la recuperación. Por segundo mes consecutivo, solamente una de las ocho series que componen el ICA-SFE presentó una variación mensual positiva. En la comparación interanual, apenas dos indicadores mostraron resultados favorables.
D’Jorge explicó que el índice de difusión se encuentra en niveles particularmente bajos. “El índice de difusión está muy bajo, es decir, el porcentaje de series que aportan positivamente al indicador están ubicados alrededor del 30-35%, que es un nivel muy bajo”, señaló.
Entre los indicadores que mostraron retrocesos se encuentran la demanda laboral, que cayó 1% mensual y 15,4% interanual; el patentamiento de automotores, con bajas del 2,4% mensual y 12,8% interanual; y el consumo de cemento, que disminuyó 3,7% en el mes aunque todavía mantiene una variación interanual positiva del 14,9%.
También se registraron caídas en las ventas de supermercados, los recursos tributarios, las remuneraciones reales y los puestos de trabajo registrados.
Industria y construcción, sin un repunte definido
El escenario provincial se inscribe dentro de una tendencia que también se observa a nivel nacional, particularmente en dos sectores relevantes para la generación de empleo: la industria y la construcción.
“Claramente en materia de industria y construcción, ya estábamos anunciando en ese informe lo que ayer el INDEC publicó, donde se ve que tanto la producción industrial como la construcción son dos actividades que no logran un repunte claro”, sostuvo D’Jorge.
La especialista remarcó, además, que la situación no es uniforme dentro de la industria. “Cuando uno amplía la mirada hacia un contexto nacional, tenés una diversidad, porque al interior de la industria tenés sectores que claramente están creciendo, como petróleo, minería, energía, pero otros que verdaderamente tiran muy para abajo, y en eso se sitúan más los productores de alimentos”, explicó.
Entre los sectores con mayores dificultades mencionó a la metalurgia, “una de las que acusa mayores caídas en este año”.
Santa Fe tiene un amortiguador: la agroindustria
La estructura productiva santafesina presenta, sin embargo, una particularidad frente al panorama nacional. El peso de la agroindustria permite amortiguar parcialmente la caída de otros sectores.
“En el caso de Santa Fe, cuando uno va a ver la foto, es un contexto de estancamiento, pero es un poco más moderado, amortiguado, probablemente porque en la provincia lo que predomina, una de las actividades que motorizan, es la agroindustria”, explicó D’Jorge.
Dentro de ese entramado aparecen algunos indicadores positivos. La producción láctea, por ejemplo, registró un crecimiento interanual del 3,8% en junio, mientras que la industria aceitera acumuló tres meses consecutivos de crecimiento.
También la producción industrial general mostró una leve mejora y la actividad frigorífica se mantuvo relativamente estable.
Sin embargo, la evolución es dispar según cada rama. “En líneas generales son los que, al menos en las últimas mediciones, fueron aportando positivamente en lo que es el indicador industrial”, señaló D’Jorge sobre las actividades vinculadas al agro y la agroindustria.
En el caso de la producción láctea, destacó el crecimiento, aunque advirtió sobre modificaciones en la estructura del sector: “Si bien se destaca este incremento en la producción, hay un cambio importante a nivel de la concentración de la producción en menores empresas para ganar productividad”.
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La actividad frigorífica también presenta una situación compleja. “Por un lado el consumo interno deprimido, pero por otro lado también en materia de exportación está creciendo lo que es el ganado vacuno, pero ahí hay un problema, que necesita Argentina todavía crear más stock para poder responder después a esas demandas. Eso te genera cierto techo”, explicó.
En el sector porcino, en tanto, señaló que el crecimiento de la producción convive con una mayor competencia externa. “Hay una competencia a nivel de las importaciones fundamentalmente de Brasil, que hacen que, si bien se ve un incremento en la producción, se vuelva menos rentable”, sostuvo.
El consumo todavía no logra consolidar la recuperación
Otro de los puntos que refleja la pérdida de impulso es el consumo. Las ventas de supermercados registraron una caída del 0,1% mensual y del 1,9% interanual, con tres meses consecutivos de retrocesos y un año completo de variaciones interanuales negativas.
D’Jorge aclaró que este indicador no representa la totalidad del consumo de los hogares, ya que existen otros canales de comercialización que no quedan reflejados.
“Lo ideal sería poder contar con un indicador de consumo privado agregado donde tengas todos los canales de comercialización. Hoy sabemos que el consumo está también dirigido hacia otros canales, como la vía electrónica o el comercio de cercanía, el almacén, la despensa. Eso no lo estamos contando”, explicó.
No obstante, el comportamiento de los supermercados permite observar el impacto que tiene la evolución de los ingresos.
“En materia de venta de supermercados, las grandes cadenas en la provincia tuvimos un primer trimestre muy positivo, donde se veía cierta recuperación, y el segundo trimestre ya no. Se observó que toda la caída que se da a nivel del poder adquisitivo de los salarios formales impacta directamente sobre este indicador”, señaló.
Empleo y salarios, dos variables claves
El mercado laboral también muestra señales de debilidad. Los puestos de trabajo registrados disminuyeron 0,1% en junio y 0,3% en la comparación interanual, mientras que las remuneraciones reales cayeron 1,9% mensual y 1,3% interanual.
Para D’Jorge, la falta de recuperación de estos indicadores es uno de los factores que dificulta que la mejora de determinados sectores se traslade al resto de la economía.
“Con dos actividades tan importantes con caídas, vemos que el derrame sobre el consumo interno y sobre la generación de empleo se demora”, sostuvo.
Qué puede pasar en los próximos meses
El desafío para la economía santafesina será determinar si las bajas recientes representan una corrección transitoria o si anticipan un período más prolongado de bajo dinamismo.
Para D’Jorge, todavía no aparecen señales suficientes para hablar de una reactivación sólida.
“Una reactivación un poco más sólida depende fundamentalmente de la generación de empleo, recomposición del poder adquisitivo, incremento del consumo”, explicó.
En esa línea, consideró que el proceso debería estar acompañado por una mejora en la rentabilidad de sectores con fuerte peso en el empleo.
“Esto en el fondo va a venir de la mejor rentabilidad de los sectores industrial, comercial, construcción, que son los principales empleadores, y no estamos viendo todavía una reactivación clara”, afirmó.
La especialista describió además un escenario marcado por recuperaciones puntuales que todavía no logran consolidarse.
“En los últimos meses se vieron determinados vaivenes, hay como recuperaciones esporádicas en algunos sectores o en algunos indicadores puntuales, pero en líneas generales la foto que uno ve es un estancamiento general”, sostuvo.
Y agregó: “Cuando mirás las series en particular de estos sectores, están en niveles muy bajos cuando los comparás con meses, con años anteriores. Entonces alguna recuperación mínima hace que uno piense en un mejoramiento, pero todavía falta mucho camino por recorrer para que eso se convierta en un claro número”.
Así, el primer semestre deja una economía santafesina prácticamente estancada, con algunos sectores vinculados a la agroindustria funcionando como sostén, pero con dificultades todavía visibles en consumo, empleo, industria y construcción. La evolución del segundo semestre será clave para determinar si la actividad consigue recuperar el impulso perdido o si el escenario de bajo crecimiento se prolonga.







