Vecinos de barrio San Lorenzo volvieron a manifestar su preocupación por un serio problema en la esquina de San Juan y Uruguay, al sur de la ciudad de Santa Fe, donde cedió una boca de tormenta y, desde hace varios días, se registra una pérdida constante de agua servida que afecta a toda la zona.
Según denunciaron, el inconveniente se agravó en los últimos cuatro días, con abundante presencia de líquidos cloacales, charcos, malos olores y media calzada anegada en un sector muy transitado del barrio.
En diálogo con el móvil de EME, un vecino explicó que el problema no es nuevo. “La pérdida está desde el jueves, con la tormenta y la lluvia. Pero el hundimiento está hace más de tres meses en la esquina. El paso de los autos causó que comience a hundirse”, relató. Además, contó que durante el temporal del jueves el agua comenzó a ingresar en una vivienda lindera. “Al vecino de la esquina le empezó a salir el agua por su patio. Tuvo que levantar la tapa para que no se les meta en la casa”, agregó.
Los reclamos, según aseguran los frentistas, ya fueron realizados tanto ante la Municipalidad de Santa Fe como ante Aguas Santafesinas, aunque hasta el momento no hubo respuestas ni intervención en el lugar. “Hicimos los reclamos, pero no vinieron. Media calle está inundada”, sostuvo otro de los testimonios recogidos en la zona.
La situación también impacta de lleno en la actividad comercial. Un comerciante del sector expresó su malestar y remarcó las complicaciones que le genera el problema. “Esto me perjudica completamente. Esto es una cosa de locos. Es imposible. Hicimos múltiples reclamos, pero hasta el momento nada”, señaló.
Por su parte, una vecina contó que el agua servida llegó hasta el interior de su casa. “Me entró el agua hasta la cocina desde que se inundó la calle. No podemos cruzar a ningún lado. Hay un olor terrible”, afirmó.
En el mismo sentido, otra residente advirtió por los riesgos sanitarios que genera la situación. “Esto es un foco infeccioso. Es una vergüenza. Los impuestos te los cobran y cuando pasa esto no hay soluciones. No se puede vivir así”, reclamó.
Mientras persiste el desborde y el hundimiento en la calzada, crece el malestar de los vecinos, que exigen una respuesta urgente para evitar que el problema siga agravándose.






