A 23 años de la histórica inundación de Santa Fe, el ingeniero Juan Borus, investigador asociado al Instituto Nacional del Agua (INA), analizó las causas de la crecida del río Salado en 2003 y apuntó tanto a factores climáticos como a fallas en la comunicación durante la emergencia.
Según detalló, el fenómeno tuvo su origen en un contexto de precipitaciones intensas y sostenidas sobre la cuenca baja del Salado. “Sufrimos un marco climático desfavorable desde el año anterior. Si uno observa las lluvias en la región, sobre la franja media de la provincia, y la carga de los Bajos Submeridionales, hubo un escenario muy húmedo desde octubre hasta febrero”, explicó en EME.
El especialista sostuvo que este contexto generó condiciones excepcionales que derivaron en la crecida que afectó gravemente a la ciudad de Santa Fe. Sin embargo, también señaló que el impacto podría haber sido distinto con una mejor gestión de la información.
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“Todos los que seguimos el episodio pensamos qué se podría haber hecho mejor, sobre todo en cómo agilizar la comunicación con la gobernación”, indicó Borus. En ese sentido, remarcó que durante la emergencia hubo una sucesión de errores: “Se tendría que haber insistido más en advertir que la situación era extrema”.
Para el investigador, la combinación de factores naturales con fallas en la comunicación y en la respuesta ante la crisis fueron determinantes en el desenlace de una de las tragedias más graves de la historia santafesina.





