La Municipalidad de Santa Fe y la delegación de Santo Tomé del Ejército Argentino ultiman los detalles del operativo que removerá el embalsado acumulado en la Laguna Setúbal, bajo los puentes de la capital provincial y en los pilotes del ex ferrocarril. El intendente Juan Pablo Poletti adelantó que las tareas comenzarían durante el mes de junio y que solo restan resolver cuestiones administrativas vinculadas a la seguridad del personal militar.
«Estamos afinando detalles con el Ejército para que puedan garantizar la seguridad de los soldados que van a trabajar en la remoción; que puedan tener el seguro correspondiente y todo en condiciones. Creo que ya falta muy poco», adelantó Poletti en el móvil de EME.
Por dónde empezarán
La estrategia diseñada contempla iniciar las tareas en la zona de los pilotes del ex ferrocarril, donde se proyecta el futuro puente, para evitar complicaciones mayores. Luego continuarán en las cabeceras este del Puente Colgante y el Puente Oroño.
Para ejecutar el operativo se utilizarán vehículos anfibios, lanchas, gomones y herramientas de enganche específicas para desprender y fragmentar los grandes bloques de vegetación. Una vez liberados, los camalotes serán guiados aguas abajo mediante la corriente natural, evitando que vuelvan a encallarse en sectores urbanos o estructuras clave de la ciudad.
Se esperan además tareas preliminares a fines de mayo sobre los pilotes del ex ferrocarril para facilitar las actividades formales del mes siguiente.
Actuar antes de una crecida
Poletti subrayó la importancia de intervenir con rapidez antes de que el río incremente su caudal y dificulte la operación. «Cuando el río crece río arriba, viene todo el camalotal, se desprende de las orillas y termina armándose la embalsada acá. Por eso lo estamos tomando previo a que crezca para poder llevar adelante esta acción», explicó el mandatario.
El intendente también destacó la urgencia de actuar antes de que las raíces se arraiguen al lecho del río. «Cuanto antes lo tomemos, menos se arraigan las raíces al fondo. Queremos evitar tener que ir a tres metros de profundidad a desenterrar los camalotes, porque después el volumen vuelve todo más difícil», advirtió Poletti.








