A pesar de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró recientemente que el bloqueo naval sobre Irán sería levantado, autoridades y fuentes marítimas iraníes afirmaron que las restricciones continúan vigentes en el estratégico estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más importantes del planeta.
La situación agrega un nuevo capítulo a la creciente tensión entre Washington y Teherán, en medio de negociaciones diplomáticas, disputas por el programa nuclear iraní y una fuerte presencia militar en la región.
Irán denuncia que los buques siguen siendo advertidos
Según informó la agencia semioficial Tasnim, marineros iraníes aseguraron que las embarcaciones del país aún no pueden navegar libremente por el estrecho de Ormuz. De acuerdo con esas versiones, continúan recibiendo advertencias del Comando Central de Estados Unidos para evitar ingresar a determinadas áreas de la zona marítima.
La denuncia surge apenas un día después de que Trump publicara en su red Truth Social que el bloqueo naval estadounidense sería levantado y que el estrecho debía permanecer abierto para garantizar la libre navegación en ambos sentidos.
Las condiciones planteadas por Washington
En su mensaje, el mandatario estadounidense vinculó la flexibilización de las restricciones a un eventual acuerdo con Irán sobre su programa nuclear. Entre los principales puntos mencionó el compromiso de Teherán de no desarrollar armas nucleares y la supervisión internacional de sus reservas de uranio enriquecido.
Además, Trump señaló que cualquier mina colocada en las aguas del estrecho debería ser removida y planteó que las reservas de material nuclear enriquecido podrían ser localizadas y destruidas con participación del Organismo Internacional de Energía Atómica.
Sin embargo, desde Irán remarcaron que el debate sobre armamento nuclear no forma parte de la etapa actual de las conversaciones diplomáticas.
El estrecho de Ormuz, eje de una disputa global
La importancia estratégica del estrecho de Ormuz convierte cualquier alteración en su funcionamiento en un asunto de impacto internacional. Por esa vía marítima circula una porción significativa del petróleo y del gas que abastece a los mercados mundiales.
Las restricciones comenzaron a profundizarse a partir del 28 de febrero, cuando Irán reforzó los controles sobre embarcaciones vinculadas a Estados Unidos e Israel tras los ataques conjuntos realizados sobre territorio iraní. Paralelamente, Washington implementó medidas navales que también limitaron el tránsito con destino u origen en puertos iraníes.
Un conflicto que mantiene la incertidumbre
Mientras ambas partes intercambian señales contradictorias sobre una posible distensión, la situación en el Golfo Pérsico continúa marcada por la desconfianza y la incertidumbre.
Por el momento, las declaraciones oficiales no parecen haberse traducido en cambios concretos sobre el terreno, y la navegación en uno de los pasos marítimos más sensibles del mundo sigue condicionada por un escenario geopolítico que permanece lejos de encontrar una solución definitiva.





