Integrantes de movimientos sociales y organizaciones comunitarias de 15 localidades santafesinas realizaron este miércoles una olla popular frente a la Legislatura provincial para reclamar el tratamiento y la aprobación de la Ley de Cocineras Comunitarias. La jornada incluyó un acto, un conversatorio y la participación de referentes de distintos espacios que trabajan diariamente en los barrios más vulnerables.
En diálogo con el móvil de EME, Norma Galarza, integrante de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y cocinera comunitaria de barrio Pompeya, sostuvo que el reconocimiento a las trabajadoras de los comedores es una deuda pendiente.
“Hace 15 años que estoy trabajando y lo hago a beneficio, no cobro nada. Venimos a pedir que nos den el reconocimiento para las cocineras porque ya es hora”, expresó.
La demanda alimentaria se multiplicó
Galarza describió un escenario social cada vez más complejo y aseguró que la cantidad de personas que asisten al comedor donde trabaja creció de manera exponencial.
“Antes teníamos alrededor de 100 chicos y hoy estamos cocinando para unas 300 personas. Se triplicó la cantidad de gente que viene a buscar comida”, afirmó.
Según relató, el comedor funciona dos veces por semana y brinda asistencia no solo a niños, sino también a adultos mayores, personas en situación de calle y familias completas que atraviesan dificultades económicas.
“No es que los padres no quieran darle de comer a sus hijos. Muchas veces si cocinan al mediodía no tienen para la noche. Por eso tienen que recurrir a los comedores”, señaló.
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El avance de la pobreza en los barrios
La referente social advirtió además sobre el aumento de la indigencia y la presencia de personas viviendo en la calle.
“Hay muchísima gente en situación de calle. Hace algunos años no veíamos esto. Hoy tenemos personas durmiendo en la calle, mujeres embarazadas y familias enteras que necesitan ayuda”, sostuvo.
En ese sentido, aseguró que las organizaciones barriales muchas veces deben complementar los recursos disponibles con aportes propios para sostener la asistencia.
“A veces sacamos comida de nuestros hogares. Si viene alguien que no tiene nada, compartimos lo que tenemos”, contó.
Un reclamo que continuará
Durante la jornada, las organizaciones insistieron en la necesidad de que la Legislatura avance con una normativa que reconozca el trabajo de las cocineras comunitarias y fortalezca los espacios de asistencia alimentaria.
“Nos den o no nos den el reconocimiento, vamos a seguir trabajando porque lo hacemos de corazón. Pero necesitamos que el Estado acompañe y dé respuestas a la realidad que se vive en los barrios”, concluyó Galarza.







