Vecinos del barrio Centenario, en la intersección de Rodríguez Peña y Malvinas de la ciudad de Santa Fe, volvieron a expresar su preocupación por el estado de la vía pública, donde conviven un hundimiento del pavimento, acumulación de agua servida y residuos, generando un escenario de permanente deterioro.
Según los residentes, la problemática se arrastra desde hace décadas y pese a los reiterados reclamos a la Municipalidad de Santa Fe y a Aguas Santafesinas, las soluciones fueron siempre temporales.
“El problema viene de hace 40 años”
En diálogo con el móvil de EME, Silvia, vecina histórica de la zona, relató la evolución del conflicto y la falta de respuestas estructurales.
“Yo nací acá, lo vi crecer al Fonavi Centenario. Al principio anduvo bien, pero hace 40 años empezaron los problemas en esta esquina por una salida de abundante agua. Venían, lo solucionaban, pero se repetía lo mismo”, explicó.
La vecina recordó además intervenciones vinculadas a obras hidráulicas que, según su testimonio, habrían agravado la situación en el sector. “Movieron todo para ver las consecuencias que podía tener la obra y después se empezaron a rajar las casas de al lado. A una familia le tuvieron que dar otra vivienda porque se quebró todo”, afirmó.
Agua servida, olor y un problema sin solución
Silvia sostuvo que el origen del conflicto estaría vinculado al sistema cloacal y al escurrimiento del agua en la zona.
“Acá dicen que es un problema de cloaca, de agua servida. Esto es como un lago que lo destapan en la otra punta y con el tiempo nunca se solucionó de fondo”, señaló.
Además, advirtió que el paso de vehículos agrava el estado del sector. “Entraban los colectivos y movían todo”, agregó.
Reclamos reiterados y soluciones temporales
La vecina también hizo referencia a las condiciones cotidianas de convivencia con el problema, destacando el olor y las intervenciones provisorias.
“Ya estamos acostumbrados al olor, pero cada vez que pasa un auto es un desastre”, contó. Y remarcó que las soluciones llegan pero no se sostienen en el tiempo: “Vienen, hacen corralitos, duran dos días y los autos lo rompen todo. Es siempre lo mismo”.
Mientras tanto, los vecinos insisten en que se realice una intervención definitiva que resuelva de fondo una problemática que, aseguran, lleva décadas sin solución.





