16.4 C
Santa Fe
miércoles, junio 17, 2026
escuchá y mirá vivo por

Crisis arrocera en San Javier: cerró el Molino Tahín tras un corte de energía y crece la preocupación por los empleos

La planta dejó de operar luego de que la EPE interrumpiera el suministro eléctrico por una deuda acumulada. Productores, trabajadores y vecinos reclamaron una solución urgente y advirtieron sobre la delicada situación que atraviesa toda la cadena arrocera de la región.

Además

El cierre del Molino Arrocero Tahín encendió las alarmas en San Javier. Desde este martes, la planta ubicada al sur de la ciudad, sobre la Ruta Provincial N° 1, permanece sin actividad luego de que la Empresa Provincial de la Energía (EPE) interrumpiera el suministro eléctrico debido a una deuda acumulada.

La situación generó una fuerte preocupación entre trabajadores, productores y comerciantes de la región, ya que la paralización de la planta pone en riesgo decenas de puestos laborales directos e indirectos vinculados a una de las principales actividades económicas de la costa santafesina.

Durante las últimas horas, más de un centenar de personas se concentraron frente a las oficinas de la EPE para exigir una solución que permita restablecer el servicio y reactivar la actividad industrial. El reclamo incluyó a empleados del molino, productores arroceros y vecinos que dependen de manera directa o indirecta del funcionamiento de la empresa.

En diálogo con EME, el productor e integrante de la Mesa Arrocera de San Javier, Pablo Bode, sostuvo que el problema excede a una situación particular y refleja una crisis estructural que afecta a todo el sector.

«Más que el costo de la energía, el problema es el sistema de contratación que tenemos con la EPE, que quedó totalmente desactualizado respecto de la realidad productiva actual», explicó.

Bode detalló que los productores arroceros utilizan energía eléctrica para extraer agua del río San Javier e irrigar los campos durante cuatro meses al año. Sin embargo, además de afrontar el consumo pleno durante ese período, deben seguir abonando durante los otros ocho meses un cargo fijo equivalente al 43% de la demanda máxima registrada.

«Pagamos el bombeo durante cuatro meses y después seguimos pagando durante ocho meses más. En definitiva, terminamos pagando dos bombeos y medio por año», señaló.

Según explicó, esta situación impacta especialmente en aquellas empresas donde la producción primaria y la industrialización funcionan bajo una misma razón social. En esos casos, una deuda originada en la actividad productiva puede derivar en cortes que terminan afectando también a los molinos.

«Hoy las bombas están apagadas porque no estamos en época de riego, pero el corte afecta directamente a la industria. Le quita al productor la posibilidad de industrializar su producción y afrontar sus compromisos económicos», remarcó.

 

 

Una crisis que golpea a toda la cadena

El referente arrocero advirtió además que el cierre del Molino Tahín ocurre en un contexto particularmente complejo para el sector.

«El arroz atraviesa una crisis de precios por sobreproducción. Hubo cosechas récord en los países del Mercosur y eso hizo caer los valores a niveles históricamente bajos», explicó.

De acuerdo con Bode, la situación internacional, especialmente el elevado stock de arroz acumulado en India, también presiona los precios a la baja y dificulta la recuperación de la actividad.

En ese escenario, aseguró que muchos establecimientos productivos se encuentran al límite.

«Los pequeños productores tienen muy pocas posibilidades de afrontar esta situación. Sabemos que este año se van a achicar muchísimos establecimientos y ya conocemos casos de despidos y productores que no saben cómo seguir», afirmó.

 

 

El impacto en el empleo y la economía regional

La preocupación también pasa por el impacto social que podría generar una profundización de la crisis.

Según detalló Bode, la actividad arrocera tiene un peso determinante en los departamentos San Javier y Garay.

«Cada mil hectáreas de arroz generan trabajo para unas 40 personas entre producción, industria y comercialización. Es una actividad que multiplica el empleo y que no tiene reemplazo en gran parte de esta región», indicó.

Asimismo, recordó que gran parte de la superficie de ambos departamentos presenta limitaciones productivas por cuestiones hídricas, por lo que el arroz se convierte en una actividad estratégica para sostener la economía local.

Mientras continúan las gestiones para encontrar una salida al conflicto, trabajadores y productores mantienen la expectativa de que pueda alcanzarse un acuerdo que permita reabrir el Molino Tahín y evitar que la crisis siga profundizándose en uno de los sectores productivos más importantes de la costa santafesina.

 

Escuchá la palabra de Pablo Bode en EME:

Seguí todas las noticias de RadioEME.com
en Google News

Últimas noticias

El posteo de Antonela Roccuzzo tras la noche soñada de Messi ante Argelia

Antonela Roccuzzo celebró en las redes sociales la gran actuación de Lionel Messi en la victoria 3-0 de la Selección argentina...

Artículos relacionados