La medicina argentina marcó un hito histórico tras la concreción exitosa del primer trasplante renal con asistencia robótica en Hispanoamérica, una intervención de alta complejidad llevada a cabo en las instalaciones de la Fundación Favaloro. La cirugía estuvo liderada por el médico cirujano Francisco Osella, profesional oriundo de Santa Fe que realizó su formación inicial en la Universidad Nacional del Litoral y en el Hospital Iturraspe antes de especializarse en centros médicos de renombre de Estados Unidos y Alemania.
El innovador procedimiento se concretó en una cirugía con donante vivo entre dos hermanas, logrando extraer e implantar el órgano mediante tecnología robótica de última generación. «Es el primer caso en Latinoamérica, el primer caso en Argentina y el primero en Hispanoamérica en el cual pudimos hacer el donante y el receptor», destacó el doctor Osella sobre el alcance institucional del avance.
A la hora de explicar la dinámica operativa del quirófano, el cirujano detalló el funcionamiento de la plataforma tecnológica y el control a distancia que ejecuta el especialista desde la consola. «Es una plataforma en la cual un cirujano a través de una consola a distancia telecomanda 4 brazos robóticos que tienen la misma movilidad que la mano de un cirujano y que tiene todo el arsenal de instrumental disponible», explicó el profesional.
Uno de los aspectos más significativos de esta modalidad quirúrgica radica en la drástica reducción de los cortes y en los beneficios directos durante el posoperatorio. «Hacemos toda la parte disectiva, pero para extraerlo tenemos que hacer una mini incisión de 4 centímetros; esto achica drásticamente el tamaño de la incisión, lleva casi a cero la probabilidad de infección y genera menos dolor y una recuperación más rápida», precisó Osella.
Pese a las evidentes ventajas ergonómicas y de visualización magnificada en tres dimensiones, el especialista aclaró que el manejo del instrumental exige una rigurosa capacitación previa. «No es fácil porque uno está inmerso en una cabina con visión tridimensional y está trabajando en el aire; requiere toda una curva de aprendizaje porque el robot no toma decisiones automáticas, simplemente traduce los comandos que le da el cirujano», puntualizó.
Finalmente, el referente médico reflexionó sobre la rápida evolución de las herramientas tecnológicas y el panorama futuro de la cirugía robótica a escala global. «La tendencia es hacer los robots cada vez más pequeños y el futuro es la investigación aplicando la inteligencia artificial a las plataformas robóticas para la automatización de procedimientos con realidad aumentada», concluyó el cirujano santafesino.






