Tras uno de los otoños más secos de los últimos años, las primeras proyecciones climáticas que anticipan el regreso del fenómeno de El Niño despertaron inquietud en Santa Fe, una provincia marcada por grandes inundaciones. Sin embargo, el meteorólogo de EME e integrante de la consultora Tiempo y Clima, Luis Santiago Dopazo, pidió prudencia y aseguró que todavía no existen elementos para pronosticar un escenario extremo.
El especialista explicó que, si bien El Niño comenzó a desarrollarse en el océano Pacífico, sus efectos sobre Sudamérica recién podrán evaluarse con mayor precisión hacia septiembre, cuando se consolide la temporada de lluvias.
«El Niño ocurre en el Pacífico»
Dopazo aclaró que el fenómeno no implica automáticamente lluvias intensas o inundaciones en la región.
«El fenómeno del Niño ocurre únicamente en el agua del océano Pacífico. Cuando ese océano se calienta aumentan las evaporaciones, se modifican los vientos y esa humedad puede favorecer lluvias sobre nuestra región», explicó.
No obstante, remarcó que las precipitaciones registradas actualmente no permiten sacar conclusiones sobre lo que ocurrirá durante la primavera.
«Que hoy esté lloviendo no significa que vayamos a tener lluvias extraordinarias, que el río vaya a crecer o que se inunde todo. Hay que esperar hasta septiembre, cuando realmente se define cómo impactará El Niño sobre América del Sur», señaló.
Un mismo fenómeno puede provocar efectos muy distintos
Para ejemplificar la complejidad del fenómeno, recordó el episodio de El Niño registrado en 2016.
En aquella oportunidad, mientras el río Paraná presentó niveles elevados y Argentina registró precipitaciones cercanas a los valores normales, el norte de Sudamérica atravesó una de las sequías más importantes de su historia.
«El Niño tiene la capacidad de generar grandes lluvias, pero hay que ver dónde ocurren. Si esas lluvias se concentran en la cuenca del Amazonas, acá prácticamente no vamos a sentir sus efectos», sostuvo.
«No hay que aventurar escenarios catastróficos»
El meteorólogo también cuestionó la difusión de versiones que anticipan inundaciones de gran magnitud sin respaldo científico.
«He leído que las lluvias nos van a tapar la casa o que el río llegará hasta Plaza Constituyentes. No. Hasta que no llegue septiembre no hay que aventurar absolutamente nada porque todavía no sabemos dónde se van a producir las lluvias más importantes», afirmó.
En ese sentido, rechazó la idea de que el río Paraná no volverá a registrar grandes crecidas.
«Se dijo durante la sequía que el Paraná no iba a crecer nunca más. Eso es falso. En hidrología, si un fenómeno ocurrió una vez, puede volver a repetirse e incluso ser más intenso», explicó.
Por eso insistió en la necesidad de actuar con equilibrio. «Hay que prepararse porque una de las posibilidades es que el río crezca, pero no asustar a la gente con pronósticos que hoy no tienen sustento«, señaló.
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La sequía dejó pasar una oportunidad para prevenir
Dopazo también apuntó a la falta de obras preventivas durante los años de bajante extraordinaria del Paraná.
Según señaló, entre 2020 y 2021 existió una oportunidad única para reforzar defensas, terraplenes y reservorios, aprovechando que permanecían completamente secos.
«Las autoridades provinciales y municipales perdieron la mejor oportunidad del mundo para preparar las ciudades y los campos. Todos los terraplenes estaban secos, los reservorios también. Era el momento ideal para trabajar y dejar todo listo para cuando el agua regresara», cuestionó.
Finalmente, advirtió que, si las proyecciones climáticas se cumplen, todavía existe tiempo para reforzar las tareas de prevención antes del inicio de la primavera, cuando el comportamiento de El Niño quedará definitivamente definido.






