Ante los pronósticos que anticipan la posible influencia del fenómeno de El Niño durante los próximos meses, instituciones de barrio San Lorenzo comenzaron a trabajar en un plan de contingencia preventivo destinado a reducir el impacto de eventuales lluvias intensas e inundaciones en el sector suroeste de la ciudad de Santa Fe.
La iniciativa contempla la difusión de información oficial, la preparación de mochilas de emergencia, la identificación de puntos de encuentro y la coordinación entre vecinos, instituciones y organismos públicos.
La presidenta de la vecinal San Lorenzo, Gisela Martínez Galiano, explicó en diálogo con el móvil de EME que el objetivo no es generar alarma, sino fortalecer la prevención.
«Esto no es un sistema para que la gente crea que es una alarma grave, esto es un método de prevención en caso de que suceda algo», sostuvo.
Reunión abierta para informar a la comunidad
Como parte del plan, el próximo 27 de agosto se realizará un encuentro abierto destinado a vecinos de San Lorenzo, Chalet y Arenales.
«Vamos a tener una reunión abierta donde van a participar las instituciones y la comunidad. Allí se va a explicar todo lo relacionado con la crecida del río, el fenómeno de El Niño, las lluvias y el funcionamiento de las estaciones de bombeo», indicó Martínez Galiano.
La dirigente explicó que el trabajo se desarrolla sobre la base de folletería oficial entregada por la Municipalidad.
«Nos manejamos en base a una folletería que el Estado municipal nos facilita para poder trabajar con la comunidad», señaló.
Un barrio que sufre cada vez que llueve
Martínez Galiano recordó que San Lorenzo es uno de los barrios históricamente afectados por las precipitaciones intensas.
«Con 100 o 200 milímetros que llueva en un solo día, muchas calles y muchas familias se ven anegadas y el agua tarda mucho en salir», afirmó.
En ese sentido, reconoció la preocupación que genera un escenario con precipitaciones más abundantes.
«No queremos imaginarnos qué puede pasar si cae mucha más agua durante dos o tres días seguidos», advirtió.
Puntos de encuentro y recorridos seguros
Uno de los aspectos centrales del plan consiste en definir lugares seguros para concentrar a los vecinos en caso de una emergencia.
Entre los sectores identificados aparece la esquina de Entre Ríos y Juan Díaz de Solís, aunque allí también se encuentra uno de los principales puntos críticos del barrio.
«Es un lugar donde se llena de agua y donde está el desagüe troncal. Por eso necesitamos que Entre Ríos permanezca libre de basura y vehículos para que el agua pueda escurrir lo más rápido posible», explicó.
La presidenta vecinal también indicó que uno de los lugares previstos como espacio de resguardo es el predio de SILSA.
«Lo más factible que vimos fue SILSA, pero para llegar habría que utilizar las vías férreas desde Estrada y General López, con el riesgo que eso implica», señaló.
Las estaciones de bombeo, bajo seguimiento
Martínez Galiano aseguró que desde hace años las vecinales vienen reclamando mejoras en el sistema de bombeo.
«Desde 2021 nos ocupamos de reclamar que se coordine una forma de trabajar con bombas en condiciones», recordó.
Actualmente, afirmó que la infraestructura se encuentra operativa.
«Las bombas están en condiciones y ahora incluso se incorporó una más a la estación», sostuvo.
No obstante, aclaró que existe preocupación ante un eventual corte del suministro eléctrico.
«Tenemos el riesgo de que se corte la luz, aunque están previstas las motobombas y los equipos complementarios», indicó.
Las zonas más vulnerables
La dirigente también puso el foco en la situación de los vecinos con mayores dificultades para afrontar una evacuación.
«Tenemos personas con discapacidad, electrodependientes, adultos mayores e insulinodependientes que requieren una atención especial», manifestó.
Además, advirtió que algunos sectores del barrio presentan mayores riesgos debido al crecimiento urbano desordenado.
«La zona oeste es la más complicada. Se construyó sobre zanjas a cielo abierto y se hicieron puentes con caños muy pequeños que dificultan el escurrimiento», explicó.
Según indicó, esa situación también responde a intervenciones particulares.
«Muchas veces el vecino no toma dimensión del riesgo que genera para el resto», lamentó.
Reclamo por mayor coordinación
Martínez Galiano consideró que hubiera sido conveniente un trabajo conjunto entre el municipio y las instituciones barriales antes de lanzar la campaña preventiva.
«Hubiera sido necesario reunir primero a las instituciones, ponernos al tanto y definir cómo responder juntos a la comunidad», expresó.
Y agregó: «Efectivamente faltó coordinación entre el municipio y las instituciones de San Lorenzo y Arenales».
El recuerdo de las inundaciones sigue presente
La presidenta vecinal aseguró que la preocupación entre los habitantes del barrio es evidente, especialmente por el antecedente de las grandes inundaciones que marcaron a la ciudad.
«Ayer se me llenó la casa de gente porque muchos pensaban que la reunión era ese día. La preocupación existe», contó.
Finalmente, enumeró las calles donde históricamente se registran los mayores inconvenientes.
«General López, 3 de Febrero y Amenábar son los sectores más complicados. En algunos puntos el agua llega hasta la cintura y corre con muchísima fuerza. También 3 de Febrero al 4400 es totalmente inundable», concluyó.





