La ciudad de Avellaneda fue sede de la primera jornada regional organizada para analizar el posible impacto del fenómeno El Niño, en el norte santafesino. El encuentro reunió a autoridades provinciales, intendentes e instituciones con el objetivo de fortalecer la planificación preventiva ante un escenario que, según los pronósticos, podría traer lluvias por encima de lo habitual.
El intendente Gonzalo Braidot calificó la reunión como «más que positiva» y señaló que permitió conocer de primera mano las acciones que se impulsan. «Era importante que toda la comunidad pudiera escuchar la importancia de estar organizados y de hacer los trabajos preventivos que corresponden», afirmó, al tiempo que remarcó que existe una alta probabilidad de enfrentar «un Niño fuerte» con consecuencias para la región.
En ese sentido, explicó que el municipio lleva adelante desde hace tiempo tareas de limpieza y ampliación de desagües. «Ya tenemos identificadas las áreas de mayor riesgo, notificando a las familias y armando redes de articulación para posibles autoevacuaciones o traslados a centros de evacuación», detalló. También indicó que se trabaja sobre barrios rurales y sectores donde las lluvias intensas suelen generar complicaciones.
Braidot destacó que la respuesta ante una eventual emergencia requiere un trabajo conjunto entre el municipio, Bomberos, fuerzas de seguridad, el sistema de salud, Protección Civil, clubes y vecinales. «Hay que estar preparados para el peor de los escenarios. Ojalá no ocurra, pero si estamos preparados vamos a responder mucho mejor», sostuvo.





