La industria pyme atraviesa un escenario de fuerte preocupación por la caída de la actividad, el deterioro del mercado interno y el aumento de los costos de producción. Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), advirtió que la situación afecta especialmente al sector manufacturero, que representa una parte central del entramado productivo del país.
“Este crecimiento de la crisis que hay en el sector industrial manufacturero especialmente hoy en Argentina tenemos un sector que está funcionando, relacionado al petróleo, gas, minería, agro, y otro sector que abarca el 70% del entramado productivo, que es toda la industria manufacturera: textil, calzado, fabricante de bienes de capital, madera, muebles, químicos”, explicó en EME.
Según Rosato, uno de los principales problemas es la pérdida de competitividad frente a productos importados, en un contexto donde los costos locales continúan elevados.
“El problema es que hoy la Argentina no puede competir. Los altos costos en dólares no bajan, se sostienen y en algunos casos aumentan. El mercado interno, al estar deprimido, al no haber demanda, no genera ventas en las fábricas”, sostuvo.
Cierres de empresas y pérdida de puestos de trabajo
El dirigente empresario aseguró que la crisis ya tuvo consecuencias concretas sobre el entramado productivo.
“Esto conlleva la pérdida de 30.000 empresas que ya llevamos desde el 2023, unos 380.000 puestos de trabajo que se han perdido según SRT”, afirmó.
A este escenario se suma, según Rosato, la dificultad de las pequeñas y medianas empresas para acceder al crédito.
“No tenemos financiamiento bancario, es muy alto para girar en descubierto, más del 50% la tasa, inviable, imposible de sostener”, señaló.
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También cuestionó el ingreso de productos a precios que, según la mirada del sector, generan una competencia difícil de afrontar para las empresas nacionales.
“El sector manufacturero no puede competir contra precios dumping que vienen, ya sean las máquinas, los insumos, hasta lo que es el consumo, productos de consumo masivo”, afirmó.
Un proyecto de emergencia para las pymes
Frente a este escenario, desde IPA impulsan un proyecto de emergencia económica, social y productiva destinado a contener la situación de las empresas y evitar nuevos cierres y despidos.
“Armamos un proyecto de emergencia económica, social y productiva. Si quieren verlo de manera más sencilla, tomémoslo como un RIGI a un año”, explicó Rosato.
Entre las medidas propuestas se encuentra la suspensión temporal de determinadas acciones judiciales contra las empresas en dificultades.
“Lo que estamos proponiendo es frenar los embargos, los concursos preventivos y los despidos que hoy se están dando por problemas de no poder sostener los salarios y las fábricas paradas”, detalló.
Sin embargo, el dirigente aclaró que la suspensión de las ejecuciones por sí sola no alcanzaría para revertir la crisis.
“Yo puedo frenar los embargos, pero si no genero ninguna medida que genere mercado interno, que motorice la producción, no sirve de nada”, sostuvo.
El proyecto contempla además mecanismos de financiamiento para que las pequeñas y medianas empresas puedan afrontar sus compromisos.
“Dentro de esta emergencia está contemplado financiamiento blando para pasar las deudas de las pymes y los trabajadores, financiamiento a un año”, explicó.
Una advertencia sobre el empleo
Rosato cuestionó la falta de respaldo legislativo al proyecto y sostuvo que el sector necesita medidas de manera urgente.
“Lamentablemente, los legisladores oficialistas no están apoyando este proyecto, y es la única salida que vemos viable para frenar esta escalada de cierre de empresas y despidos”, afirmó.
En ese sentido, planteó un escenario todavía más complejo para los próximos meses si no se implementan políticas destinadas a sostener la actividad.
“Hicimos un informe de IPA muy amplio: si no hay ninguna medida superadora para controlar esta crisis, vamos a terminar entre 500.000 y 600.000 puestos de trabajo menos a fin de año”, advirtió.
Costos dolarizados e informalidad
Otro de los puntos señalados por el presidente de IPA es la estructura de costos de las empresas. Rosato consideró que la elevada dolarización de distintos componentes de la producción genera dificultades adicionales para las pymes.
“Tenemos que tener un dólar fortalecido, pero el problema es que la Argentina está dolarizada: los costos energéticos y todos los costos de la producción están en dólares. No solamente están en dólares, sino que aumentan en dólares”, explicó.
Para el dirigente, esta situación también está relacionada con el crecimiento de la informalidad, que genera una competencia desigual para las empresas que cumplen con sus obligaciones.
“Esto es lo que trae aparejado el gran problema de la informalidad. Vemos que viene creciendo en forma importante, cada vez un mercado más informal, que perjudica y es una competencia desleal para aquellos que están en la formalidad”, concluyó.
El diagnóstico del sector pyme industrial combina así caída de la demanda, costos elevados, dificultades para acceder al crédito, competencia de productos importados y aumento de la informalidad. Para los industriales, sin medidas que permitan recuperar el mercado interno y sostener el empleo, la situación podría profundizarse durante los próximos meses.





