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Morosidad récord: advierten que las familias se endeudan cada vez más y terminan recurriendo a billeteras virtuales

El director del CEPA, Hernán Letcher, analizó en EME el fuerte incremento de los atrasos superiores a 90 días y advirtió que la aparente estabilización de la mora bancaria no implica una mejora para los hogares. “El moroso que estaba en el banco está pasando a la billetera”, sostuvo.

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La morosidad de las familias argentinas atraviesa uno de sus peores momentos en las últimas décadas y el fenómeno comienza a mostrar un cambio en los canales utilizados para acceder al crédito. Mientras los bancos endurecen las condiciones para los deudores, una parte creciente de los hogares recurre a billeteras virtuales y otros proveedores de financiamiento, donde los costos pueden ser considerablemente más elevados.

El escenario fue analizado por Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), quien en diálogo con EME advirtió sobre un proceso de creciente endeudamiento y precarización del crédito familiar.

“Los datos tienen que ver con un incremento muy significativo de la morosidad en todas sus expresiones. Los datos están en máximos históricos”, señaló el economista.

Letcher explicó que las cifras contemplan la denominada situación 3, que corresponde a atrasos superiores a 90 días. Es decir, no se trata simplemente de un retraso ocasional en el pago, sino de casos en los que existe una dificultad concreta para afrontar las obligaciones.

“No es que me atrasé porque me olvidé de pagar, sino que hay una imposibilidad de cumplir con la obligación muy significativa”, remarcó.

 

Del banco a la billetera: el nuevo circuito del endeudamiento

Uno de los aspectos que más preocupa al especialista es que la estabilización de algunos indicadores de morosidad bancaria puede generar una lectura equivocada sobre la situación real de las familias.

“La evolución en la irregularidad de los bancos se estabilizó. Y alguno podría decir: ‘empieza a solucionarse’. Y yo diría: empieza a solucionarse para los bancos”, sostuvo.

Según explicó, esto no necesariamente significa que los deudores hayan comenzado a regularizar sus pagos. Por el contrario, las entidades financieras pueden dejar de renovar créditos, restringir el acceso a nuevos préstamos o desprenderse de sus carteras de deudores.

“¿Es que la gente empieza a pagar? No. Lo que está sucediendo es que los bancos dejan de prestar o de renovar deuda a los morosos”, afirmó.

En ese contexto, aparece otro fenómeno: el traslado de los deudores hacia las billeteras virtuales y otros mecanismos de crédito.

“El moroso que estaba en el banco está pasando a la billetera”, sintetizó Letcher.

El problema, advirtió, es el costo de ese financiamiento. Mientras el costo financiero anual efectivo de un crédito bancario puede ubicarse en torno al 180%, en determinadas billeteras puede alcanzar hasta el 1400%.

“La situación es bastante más crítica progresivamente en ese proceso de pasar del banco a la billetera”, señaló.

 

Crédito para llegar a fin de mes

Para Letcher, el aumento de la morosidad no responde principalmente a grandes consumos o a decisiones financieras extraordinarias, sino a la necesidad de muchas familias de cubrir gastos cotidianos.

“El dato es nacional y es oficial. Del Banco Central, de una base que se llama Sendeu”, explicó, al referirse a la información utilizada por CEPA para analizar la evolución del endeudamiento.

El economista sostuvo que los mayores niveles de irregularidad aparecen en provincias con menores ingresos, entre ellas Catamarca, La Rioja y Tucumán. También identificó una concentración de la problemática en sectores de menores ingresos del conurbano bonaerense.

“La mayoría de los casos, el promedio de deuda es relativamente bajo”, explicó.

Y agregó: “Estamos hablando de gente de clase más bien media baja o baja que tomó un crédito probablemente para comprar la comida en el supermercado, para pagar la luz”.

En ese sentido, consideró que el endeudamiento se convirtió para muchos hogares en una herramienta para sostener el consumo básico frente a la pérdida de poder adquisitivo.

 

Santa Fe, entre las provincias más afectadas por la pérdida de empleo industrial

El deterioro del crédito familiar se vincula, según el análisis de Letcher, con otro fenómeno: la pérdida de empresas y puestos de trabajo.

Consultado por la situación de Santa Fe y la región, sostuvo que la provincia atraviesa una dinámica similar a la del resto del país y destacó particularmente el impacto sobre el entramado industrial.

“Has tenido una pérdida significativa tanto de empresas como de puestos de trabajo”, afirmó.

Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires aparecen, de acuerdo con sus datos, entre las provincias particularmente afectadas debido al peso que tiene la industria en sus economías.

“El sector más afectado es el industrial”, sostuvo Letcher.

Para el director del CEPA, el fenómeno está relacionado con las características del actual modelo económico.

“Cuando vos tenés una política que relega a la industria, que pega muy negativamente, quizás la celeridad, no sé si sorprende, pero es una característica de la etapa”, planteó.

 

 

Más empresas cerradas y menos puestos de trabajo

Letcher también comparó la situación actual con el período comprendido entre 2015 y 2019.

Según sus estimaciones, durante aquellos cuatro años desaparecieron alrededor de 25.000 empresas y se perdieron unos 250.000 puestos de trabajo.

Desde fines de 2023 hasta el momento del relevamiento, en cambio, contabilizó más de 30.000 empresas desaparecidas y alrededor de 400.000 puestos de trabajo menos.

Al excluir aproximadamente 100.000 empleos correspondientes al sector público para establecer una comparación homogénea, estimó una pérdida de unos 310.000 puestos de trabajo.

“Vemos una situación bastante más grave y una dificultad muy significativa para aquel que pierde el trabajo de reinsertarse en el mercado de trabajo”, advirtió.

La pérdida de empleo también repercute sobre los salarios, ya que una mayor cantidad de trabajadores buscando empleo reduce el poder de negociación de quienes permanecen ocupados.

“También tiene efectos con la discusión salarial a la baja”, explicó.

Y agregó: “Si vos tenés un montón de gente que pierde su trabajo y está buscando, la tendencia a la discusión salarial es más bien limitada”.

 

Un crecimiento concentrado en pocas actividades

Otro de los puntos analizados por el economista fue la evolución de las inversiones productivas y la distribución territorial del crecimiento.

Según su mirada, existe un marcado sesgo hacia actividades vinculadas con la generación de divisas, pero que no necesariamente tienen capacidad para absorber grandes cantidades de trabajadores.

“Cuando mirás el mapa de la Argentina y ves las unidades productivas, las empresas, de manera sencilla, ves que en todo el país está en rojo salvo Neuquén”, afirmó.

Incluso aclaró que el fenómeno no alcanza a toda esa provincia, sino principalmente a la zona de Añelo, vinculada con el desarrollo de Vaca Muerta.

“Tenés un sesgo hacia actividades que son útiles en términos de ingreso de divisas, pero no útiles para resolver el problema del empleo”, sostuvo.

 

Petróleo y minería no compensan la pérdida de empleo

Letcher también puso en discusión la idea de que el crecimiento de sectores como el petróleo y la minería pueda compensar por sí mismo la pérdida de puestos de trabajo en otras actividades.

“Cuando tomo minería en su conjunto me da negativo”, aseguró. “Cuando tomo petróleo en su conjunto me da negativo”, indicó.

En el caso de Vaca Muerta, explicó que la creación de empleos en la formación neuquina convive con una caída de puestos de trabajo en la actividad petrolera convencional de provincias como Chubut y Santa Cruz.

“Vaca Muerta suma trabajadores, pero estás perdiendo trabajadores en el convencional, en Chubut y Santa Cruz. Así que ni siquiera llega a compensar entre unos y otros”, afirmó.

En este contexto, el economista planteó que la combinación entre pérdida de empleo, menor poder adquisitivo y mayor dependencia del crédito genera un escenario particularmente complejo para los hogares.

La consecuencia más visible es una cadena que comienza con la caída de los ingresos, continúa con el endeudamiento para afrontar gastos cotidianos y puede terminar en la morosidad y el traslado hacia alternativas de crédito con costos financieros mucho más altos.

 

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