Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 fueron el escenario de una jornada inolvidable para el patinaje artístico femenino argentino. Valentina Longo se quedó con la medalla de plata, mientras que su compatriota Micaela Lopetegui se adjudicó la presea de bronce, logrando un doble podio histórico que desató la euforia del público local.
Más allá del logro deportivo, la emoción se apoderó de las atletas al competir en casa, rodeadas de familiares, amigos y una tribuna que no dejó de alentarlas. “Competir en este tipo de torneos tan masivos, tan importantes, es súper movilizante y que sea en tu país, con toda esta tribuna, lo hace mucho más especial”, confesó Valentina tras recibir su medalla.
Una historia de resiliencia sobre ruedas
El programa presentado por Valentina Longo no fue una rutina más. Titulado El Junco, la coreografía representó una metáfora de su propia carrera: una planta que se dobla ante la tormenta pero que nunca se quiebra.
“Hubo momentos muy difíciles en mi carrera, pero acá estoy, lo sigo intentando y sigo luchando por mis sueños”, reveló la subcampeona suramericana, quien recordó que su pasión nació en la infancia tras ver a un grupo de niñas patinar y decirle a su madre: “Yo quiero hacer eso”.
La pasión de sentir el aire en la cara
Para Micaela Lopetegui, el bronce es el reflejo de un camino que comenzó con los clásicos patines que se atan sobre las zapatillas. Tras probar varias disciplinas en su niñez, descubrió que ninguna le generaba la misma felicidad que el patinaje artísitico.
“Hay mucho esfuerzo detrás, con mi equipo, con mis profes, con mi familia que me apoya”, destacó Micaela, visiblemente conmovida por la energía del estadio. La deportista explicó que la adrenalina de la pista potencia su amor por la disciplina: “El rodar en la pista, sentir el aire que te pega en la cara… por más que tenga sus cosas buenas y sus cosas malas, siempre al fin y al cabo tiene algo que te hace feliz, te apasiona y te llena”.
El cierre de la competencia dejó una de las postales más emotivas de los Juegos en Santa Fe: dos banderas argentinas flameando en lo alto del podio, impulsadas por los mismos sueños de dos niñas que alguna vez miraron la pista y decidieron que ese sería su lugar en el mundo.





