El fenómeno climático de El Niño continúa intensificándose y no hay señales de un debilitamiento en el corto plazo. Así lo aseguró Julián Báez Benítez, director de la Oficina Regional para las Américas de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en diálogo con EME. Según explicó, los indicadores oceánicos y atmosféricos muestran que el evento mantiene una intensidad muy elevada, con perspectivas de prolongarse durante todo el verano.
“Siendo muy directo, El Niño se sigue fortaleciendo en función de los indicadores que se manejan en este monitoreo, que son las anomalías en la temperatura del mar y el Índice de Oscilación del Sur, entre otros”, sostuvo el especialista.
Báez Benítez señaló que las mediciones ubican al fenómeno en niveles superiores a los registrados durante episodios históricos de gran intensidad, como los de 1997-1998 y 1982-1983. En ese sentido, aclaró que las versiones sobre un posible debilitamiento pueden surgir de observar distintas zonas del océano Pacífico, cuando el monitoreo debe concentrarse especialmente en la región central.
“La región que se relaciona con la ocurrencia o no de El Niño es la región 3.4, el Pacífico central, y lo que resta desde el Pacífico hacia las costas de Sudamérica. Todos los indicadores de temperatura del mar en esa región están muy por encima del valor promedio”, explicó.
Un verano con mayores probabilidades de lluvias
Las proyecciones climáticas anticipan que El Niño continuará activo durante los próximos meses, con un pico de intensidad estimado entre diciembre y enero. De acuerdo con Báez Benítez, las condiciones podrían mantenerse hasta febrero, como mínimo, e incluso extenderse hasta el final del verano 2026-2027.
“En todo el verano hay proyecciones de modelos numéricos de clima que indican que todo el sureste de Sudamérica tiene altas probabilidades de exceso de lluvia”, afirmó.
El especialista explicó que las precipitaciones son habituales durante la primavera y el verano en esta parte del continente, pero que El Niño puede intensificar ese patrón y generar registros superiores a los normales. Sin embargo, remarcó que los efectos no necesariamente serán iguales en todos los territorios.
“Lo que pasa con El Niño es que se amplifica ese efecto: llueve más de lo normal, pero no siempre se da en las mismas condiciones en todo el territorio”, señaló.
Por ese motivo, recomendó prestar atención a los pronósticos y alertas específicas para cada zona, ya que la distribución de las lluvias y sus consecuencias pueden variar entre provincias y localidades.
El impacto en los ríos y las cuencas de la región
Uno de los efectos asociados al aumento de las precipitaciones es la suba de los niveles y caudales de los principales cursos de agua. Báez Benítez indicó que ya se observan señales de este comportamiento en sectores de las cuencas de los ríos Paraná e Iguazú, mientras que las primeras lluvias de la temporada también comenzaron a modificar la situación del río Paraguay.
“El aumento de los niveles y caudales hidrométricos es consecuencia directa del exceso de precipitación”, explicó.
En ese marco, advirtió que la evolución de los ríos dependerá de la cantidad y la distribución de las lluvias durante los próximos meses. “Cuanto más llueva, más impacto en el río se va a observar, y hay que estar bastante atentos a eso”, sostuvo.
Para Santa Fe y el resto del litoral, el comportamiento de las precipitaciones será un factor clave durante la temporada estival, tanto por sus posibles efectos sobre los cursos de agua como por las consecuencias que puedan generar en distintas actividades productivas y en las comunidades.
¿Cómo serán las temperaturas durante el verano?
A pesar de la previsión de lluvias abundantes, los modelos climáticos no indican que el próximo verano vaya a registrar, en promedio, temperaturas superiores a las habituales en el sudeste de Sudamérica.
“Lo que se espera, según los modelos climáticos, es que al haber más precipitación las temperaturas se mantengan en torno a lo normal, no por debajo, pero tampoco se observan excesos de temperatura en el próximo verano”, precisó Báez Benítez.
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De todos modos, aclaró que esa perspectiva no descarta jornadas puntuales de calor intenso. Además, la combinación de temperaturas elevadas y mayor humedad puede incrementar la sensación de incomodidad durante los días más calurosos.
“Al haber más humedad en la estación de verano, muchas veces significa más incomodidad: si bien las temperaturas no suben en extremo, se mantienen altas, y con la humedad la sensación térmica es bastante más desagradable”, advirtió.
El llamado a seguir los pronósticos oficiales
Ante la continuidad del fenómeno y la posibilidad de lluvias superiores a las normales, el director regional de la OMM insistió en la importancia de consultar información meteorológica oficial y atender las recomendaciones de las autoridades de cada lugar.
“Es muy importante recurrir a las fuentes oficiales”, remarcó. En particular, mencionó al Servicio Meteorológico Nacional de Argentina y al Centro Regional del Clima para el sur de Sudamérica, organismos que realizan el seguimiento de las condiciones climáticas y de sus posibles impactos.
Báez Benítez subrayó que los pronósticos generales deben complementarse con información territorial para anticipar las consecuencias concretas en cada localidad. Las autoridades locales, explicó, cuentan con datos adicionales que permiten orientar las medidas de prevención y mitigación.
El mensaje central es mantener la vigilancia durante los próximos meses: El Niño continúa fortaleciéndose y el sudeste de Sudamérica enfrenta un verano con altas probabilidades de precipitaciones por encima de lo normal, aunque la intensidad y los efectos dependerán de la evolución del fenómeno en cada zona.





