El arzobispo de Santa Fe, monseñor Sergio Fenoy, visitó los estudios de EME y mantuvo un diálogo en el que abordó distintos temas de actualidad, con especial atención a la próxima visita del papa León XIV a la Argentina. Durante la entrevista, definió la llegada del Pontífice como un acontecimiento histórico que trasciende a la comunidad católica y genera expectativas en distintos sectores de la sociedad.
“Son momentos históricos que no podemos dejar pasar, que no podemos soslayar y que nos mueven profundamente. Tanto a creyentes como a no creyentes”, expresó Fenoy. En ese sentido, consideró que la visita también pone de relieve las raíces católicas de buena parte de la sociedad argentina, sin que eso implique desconocer o restar importancia a otras confesiones religiosas.
El arzobispo sostuvo que la Iglesia tiene un peso social que genera atención, reconocimiento, críticas y observaciones. “Esta visita, que es la visita de un Papa que es el jefe de la Iglesia Católica, no oscurece para nada las otras confesiones, los otros modos de dirigirse a Dios”, aclaró.
Ver esta publicación en Instagram
La expectativa y la preparación de las comunidades
Fenoy explicó que, debido a la duración del viaje y a la cantidad de lugares que visitará León XIV, cada comunidad tendrá libertad para organizar su participación. Señaló que algunos fieles podrán trasladarse a Córdoba, Buenos Aires o Luján, de acuerdo con sus posibilidades económicas y de tiempo.
“Todas las comunidades están movilizadas, tanto las que van como las que se quedan”, aseguró. Para quienes no puedan viajar, desde la diócesis propusieron organizar encuentros y seguir las actividades mediante pantallas y transmisiones en vivo.
El arzobispo también destacó que el encuentro entre el Papa y la gente tiene una dimensión que no puede anticiparse. “Cuando se dé el encuentro entre el Papa y el pueblo, ahí se establece algo especial. No lo podemos prever o definir de antemano. Es un misterio de comunión que trasciende el momento”, afirmó.
En cuanto al mensaje que León XIV podría dejarle a la Iglesia argentina, Fenoy tomó como referencia el lema elegido para la visita: “Bienvenidos todos” y “vayan y anuncien”. Según explicó, ambas expresiones representan dos movimientos complementarios: abrir las puertas para recibir a quienes se acercan y, al mismo tiempo, salir al encuentro de los demás.
“Quitarnos de encima la comodidad, el triunfalismo, el estado de cristiandad, y salir y anunciar y compartir y recibir. Me parece que ese va a ser el mensaje”, planteó.
La situación social y las distintas formas de pobreza
Durante la entrevista en EME con Carlos Mehaudy, Carina Bolatti y Mario Galoppo, Fenoy también manifestó su preocupación por el escenario socioeconómico y, particularmente, por las dificultades que atraviesan los sectores trabajadores y las personas que viven en la calle.
Al comparar la realidad actual con sus recuerdos de infancia, consideró que la clase media baja es uno de los sectores más perjudicados. Señaló que quienes dependen de empleos precarios, mal remunerados o que pueden perder su fuente laboral atraviesan una situación de especial incertidumbre.
“El trabajador que depende mucho de su trabajo, a veces es un trabajo que es precario o mal reconocido o que lo pierde, es el que se queda en este momento, me parece, con más angustia. El tema laboral es una dificultad grande en este momento”, sostuvo.
Al referirse a las personas en situación de calle, mencionó que en una reunión vecinal escuchó la expresión “los caminantes” para describir a quienes viven en esa condición. Fenoy advirtió que, en algunos casos, a la falta de vivienda y de trabajo se suma el consumo problemático de sustancias, que profundiza la vulnerabilidad.
De todos modos, pidió no generalizar ni atribuir una misma explicación a todas las situaciones. “No quiero decir que todos los que están en la calle es porque quieren estarlo, no, pero también hay un porcentaje de estas personas que decidieron vivir así. Quizás sean los menos, no quiero que se malinterprete, hay muchos que están allí porque no tienen otra posibilidad”, aclaró.
También recordó la experiencia de un refugio para 50 personas en San Miguel, al que, según contó, resultaba difícil sostener la asistencia: algunas personas aceptaban concurrir, permanecían una noche y luego regresaban a la calle.
“Es un tema muy complejo el de la calle y muy doloroso”, resumió, y remarcó que la pobreza tiene múltiples causas y manifestaciones, algunas vinculadas con la falta de recursos y otras con problemáticas sociales y personales más profundas.
Ver esta publicación en Instagram
El diálogo como herramienta para la convivencia
Otro de los temas abordados fue el trabajo de la mesa de diálogo interreligioso. Fenoy reconoció que estas iniciativas atravesaron períodos de menor actividad, pero destacó que se mantuvieron en el tiempo y que en los últimos años recuperaron impulso.
A su entender, la continuidad de esos espacios constituye un ejemplo del valor del diálogo en una sociedad atravesada por diferencias. “El haber permanecido en la mesa del diálogo es también un ejemplo de cómo el diálogo tiene que ser primordial en una sociedad”, expresó.
En esa línea, consideró que la convivencia requiere abandonar los prejuicios y generar espacios de intercambio, sin la pretensión de imponer una mirada sobre los demás.
-
También lee: El sillón para el papa León XIV ya está listo: fue fabricado en Esperanza y será donado al Cottolengo
Inteligencia artificial: tecnología, responsabilidad y dignidad humana
Fenoy también se refirió al avance de la inteligencia artificial y planteó la necesidad de encontrar un equilibrio entre el aprovechamiento de sus posibilidades y el cuidado de la dignidad humana.
“No tenemos que demonizar la tecnología porque es tecnología. Pero sí está el factor humano. No puede una máquina tener responsabilidades sobre humanos, descartando capacidades, descartando personas, estableciendo valores”, advirtió.
El arzobispo sostuvo que la responsabilidad sobre el uso de estas herramientas debe permanecer en las personas y alertó sobre el riesgo de convertirlas en la única fuente de información o conocimiento.
Contó que utiliza inteligencia artificial para consultar cuestiones que conoce y luego contrasta las respuestas con sus propios saberes. Sin embargo, consideró riesgoso aceptar sus resultados sin verificación.
“No tener el cuco de la inteligencia artificial, saber cuáles son sus riesgos, saber cuáles son sus límites y sobre todo que el hombre sea quien la pueda manejar y que su responsabilidad y libertad no queden anuladas”, sintetizó.
Un Papa de perfil humilde y comunitario
Al describir a León XIV, Fenoy destacó su serenidad y humildad. Consideró que su pertenencia a la orden de los agustinos puede influir en una mirada centrada en la vida comunitaria.
“Su figura es muy humilde. Yo lo veo muy sereno, muy humilde, como diciendo: ‘Miren, acá estoy, voy a hacer lo que puedo’”, señaló.
Para el arzobispo, uno de los aportes que puede realizar el nuevo Pontífice está relacionado con la necesidad de reconstruir vínculos y promover una convivencia basada en el entendimiento, el perdón y el trabajo conjunto.
“Lo comunitario que tanta falta nos hace: el poder entendernos, el poder perdonarnos, el poder trabajar juntos, pero sin crispaciones, sin querer prevalecer sobre el otro, como en familia”, expresó.
También se refirió a la decisión de León XIV de viajar a la Argentina y Uruguay, y consideró que el recorrido por el país representa, además, un reconocimiento a la fe del pueblo en el que creció el papa Francisco.
“Más que un homenaje a Francisco, es un homenaje a la fe del pueblo donde creció Francisco”, afirmó.
La participación de los jóvenes y el desafío de la Iglesia
En otro tramo de la conversación, Fenoy analizó la relación de los jóvenes con la Iglesia y reconoció que la pandemia tuvo un fuerte impacto en la participación religiosa y comunitaria.
Sin embargo, aseguró que en los últimos dos años observa una recuperación de las iniciativas y una mayor participación en algunas actividades. Como ejemplo, mencionó la peregrinación de Esperanza a Guadalupe, que este año tuvo una convocatoria numerosa.
De todos modos, aclaró que no considera que las cifras sean el único indicador relevante. “Los veo más fortalecidos, no tanto por el número cuanto por la convicción”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que la Iglesia debe acompañar a las nuevas generaciones tal como son, sin pretender que reproduzcan modelos anteriores. “Ellos tienen que dar su respuesta al evangelio y lo van a hacer como son y con su creatividad”, expresó.
El agradecimiento a EME MEDIOS
Al finalizar la visita, el arzobispo agradeció el espacio y la recepción de los medios de comunicación de la ciudad. Destacó especialmente la importancia de recuperar la cordialidad y el intercambio como rasgos de la convivencia santafesina.
“Acerquémonos, conozcamos, quitemos los prejuicios. A veces nos llenamos de prejuicios que son inútiles”, planteó Fenoy.
Y concluyó con una reflexión sobre la necesidad de construir respuestas colectivas: “No es que lo sabemos todo, no es que queremos enseñar cada vez que hablamos. Tenemos muchos interrogantes, por lo menos yo tengo muchos interrogantes, tengo pocas soluciones, pero creo que si nos unimos, intercambiamos ideas, pueden salir cosas muy buenas”.








