Las pequeñas y medianas empresas atraviesan un escenario complejo marcado por la caída del consumo, la baja en la producción industrial y el aumento de los costos. Así lo señaló Marcelo Fernández, titular de la Confederación Empresaria de la República Argentina (CGERA), en EME Medios.
El dirigente describió un “combo” preocupante que incluye menor demanda, capacidad industrial ociosa, cierres de empresas, despidos y suspensiones. A esto se suma un cambio en los hábitos de consumo, con mayor utilización de plataformas digitales, lo que impacta negativamente en el comercio tradicional y la industria local.
Fernández explicó que la situación financiera de las pymes es cada vez más delicada: “No alcanza para pagar salarios ni servicios, y mucho menos impuestos”. En ese contexto, advirtió sobre la llegada de intimaciones por deudas fiscales y el riesgo de embargos de cuentas, lo que agrava aún más el panorama.
Desde el sector empresarial solicitaron a las autoridades medidas urgentes, como planes de financiación para deudas impositivas y un aumento de litigios. “A un muerto no le cobra nadie”, graficó el dirigente al referirse a la imposibilidad de las empresas de cumplir con sus obligaciones.
Actualmente, el sector pyme agrupa a unas 600 mil empresas que emplean a cerca de 6 millones de trabajadores. Fernández advirtió que, de continuar esta tendencia, el cierre de empresas y la pérdida de empleo podrían profundizarse.





