La actividad industrial de Santa Fe mostró una señal alentadora en marzo de 2026 al registrar un crecimiento interanual del 3%, cortando una racha de ocho meses consecutivos de retrocesos. Sin embargo, el dato no alcanza para revertir el escenario general del sector, ya que el primer trimestre del año cerró con una contracción acumulada del 6,9% respecto al mismo período de 2025.
Así lo confirmó Eugenio Serafino, director del Centro Cultural y de Estudios Demos, quien explicó que el repunte debe analizarse con cautela. “Después de ocho meses de caídas consecutivas vemos un leve crecimiento del 3% en marzo, pero no es suficiente para compensar las pérdidas acumuladas. La variación interanual sigue siendo negativa”, señaló en diálogo con EME.
Un rebote que aún no alcanza
Según el Monitor del Sector Industrial elaborado por Demos, el crecimiento observado en marzo podría representar un punto de estabilización luego de un largo período de caída, aunque todavía es prematuro hablar de una recuperación consolidada.
“Lejos de ser una recuperación, puede llegar a ser un piso que se está formando. Habrá que analizar qué ocurrió en abril y mayo para saber si esta tendencia se sostiene”, sostuvo Serafino.
El informe muestra además que el 76% de las ramas industriales relevadas presentó resultados positivos durante marzo y que el índice desestacionalizado avanzó un 6,7% respecto de febrero. No obstante, la actividad continúa aproximadamente un 7% por debajo de los niveles registrados en marzo de 2023.
La agroindustria vuelve a empujar la actividad
El principal motor detrás del repunte industrial es el complejo agroindustrial, que continúa mostrando un desempeño superior al resto de los sectores productivos.
“Este crecimiento está claramente vinculado a la agroindustria. La molienda de soja, la recuperación del sector lácteo y la producción de harina son los principales factores que impulsan la actividad en la provincia”, explicó Serafino.
El especialista remarcó que Santa Fe mantiene una fuerte capacidad productiva ligada al agro, aunque advirtió que gran parte de este desempeño depende de variables externas como los precios internacionales y las condiciones climáticas.
La industria tradicional sigue en crisis
Mientras el complejo agroexportador muestra señales positivas, otros sectores continúan atravesando una situación delicada. La metalmecánica, la fabricación de maquinaria y otras industrias tradicionales mantienen indicadores negativos.
“Durante 2025 la provincia perdió 165 industrias de este perfil, lo que equivale al cierre de unas 14 empresas por mes”, indicó Serafino.
En la misma línea, destacó que las manufacturas de origen industrial siguen perdiendo peso dentro de las exportaciones santafesinas. “Hace dos o tres años representaban entre el 15% y el 16% de las ventas externas de la provincia; hoy apenas alcanzan el 8%”, precisó.
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Competitividad, consumo y desafíos estructurales
Desde Demos atribuyen parte de las dificultades del sector manufacturero a la apertura comercial, el incremento de la competencia externa y la caída del poder adquisitivo de la población, factores que impactan directamente sobre la demanda interna.
“No vemos cambios significativos para estas industrias. El modelo económico actual va en otra dirección y eso genera preocupación”, afirmó Serafino.
Ante este escenario, consideró necesario impulsar políticas que promuevan el agregado de valor, la innovación y el fortalecimiento de la producción local. “No alcanza con que el sector agroexportador tenga buenos resultados. Es necesario generar condiciones para que el crecimiento se derrame sobre el resto del entramado productivo”, concluyó.
Pese al repunte registrado en marzo, el panorama industrial santafesino continúa marcado por la cautela. Los próximos meses serán clave para determinar si la mejora observada representa el inicio de una recuperación o simplemente una pausa dentro de una tendencia todavía negativa.





