El mercado inmobiliario de la ciudad de Santa Fe atraviesa un escenario de fuerte reconfiguración. Así lo describió Jorge Piguín, vicepresidente de la Federación Inmobiliaria de la República Argentina (FIRA), quien confirmó que la sensación de una mayor cantidad de propiedades disponibles responde a una realidad del sector. «Tenemos que estar hablando arriba de un 300% más de oferta» en alquileres, afirmó al comparar la situación actual con la registrada tras la derogación de la Ley de Alquileres a fines de 2023.
Piguín explicó que el incremento de la oferta locativa convive con una fuerte retracción en las operaciones de compraventa. Según indicó, «todos los créditos hipotecarios se han caído más de un 58% en relación a un índice interanual», luego del aumento de las tasas de interés. A ello se sumó que parte de las inversiones realizadas tras el blanqueo de capitales terminaron orientándose al mercado de alquileres.
La mayor competencia entre propietarios también está provocando cambios en los hábitos de los inquilinos. «Mucha gente prefiere rescindir contrato e irse a otros lugares», explicó Piguín, quien atribuyó esa decisión a la pérdida del poder adquisitivo y a la posibilidad de acceder a viviendas similares por valores inferiores. Además, observó que muchas familias optan por mudarse hacia barrios más alejados, aprovechando la mejora en la conectividad y en los medios de transporte.
Finalmente, el empresario remarcó que la ciudad también experimenta una transformación urbanística. Según indicó, crecieron los desarrollos residenciales sobre corredores como General Paz, Aristóbulo del Valle y Facundo Zuviría, mientras se consolidan nuevos centros comerciales fuera del microcentro. «La pandemia nos marcó un antes y un después de cómo vivir, dónde invertir y dónde habitar», concluyó.





