La despedida de Lionel Messi de la Selección Argentina tuvo múltiples momentos emotivos. Uno de ellos fue la presentación de Soledad Pastorutti, quien interpretó “Brindis” frente a miles de hinchas en el estadio Monumental y terminó abrazada con el capitán argentino.
Pero hubo otro protagonista que también llamó la atención: el poncho que la artista llevó sobre sus hombros. La prenda, confeccionada artesanalmente en Belén, Catamarca, tiene una historia que comenzó hace 16 años y está profundamente ligada a la identidad nacional.
En diálogo con EME, Ramón Baigorria, integrante del emprendimiento familiar Ruachaki, contó que son “quinta generación de tejedores” y que la aparición de Soledad con el poncho fue una sorpresa para toda la familia.
“Es un poncho que hace 16 años que lo realizamos, así que anoche fue una muy linda sorpresa verla a la Sole con ese poncho”, relató.
La pieza está confeccionada íntegramente en lana de oveja y teñida con materiales naturales. Su diseño reproduce los colores de la bandera argentina mediante un degradé que va del azul al celeste en cinco tonos.
“Hicimos un degradé del azul al celeste en cinco tonos. Está teñido con índigo anil, que es una planta, y el sol está teñido con la piel de la cebolla común”, explicó Baigorria.
De un vellón al telar criollo
La elaboración del poncho requiere un proceso completamente artesanal. El trabajo comienza con el vellón de lana y continúa con el hilado y el tejido en telar criollo.
“Nosotros partimos de un vellón, hacemos el hilado, el tejido, trabajo del telar criollo, y tardamos entre 15 y 20 días para terminar un poncho”, detalló el artesano.
El diseño nació en el año 2000, cuando la familia fue invitada a participar de los festejos por el Bicentenario. En aquella oportunidad, la bandera argentina fue la inspiración para crear la pieza que, con el paso del tiempo, fue adquiriendo diferentes significados.
“En el año 2000 nos invitaron a los festejos del Bicentenario, estábamos en un programa de Nación que se llamaba Emprender en Nuestra Tierra, y nos invitaron para los festejos del Bicentenario y nos inspiramos en la bandera y salió ese diseño”, recordó Baigorria.
Con los años, el mismo poncho fue conocido como el “poncho del Bicentenario”, luego tuvo una versión vinculada a Malvinas y también comenzó a ser solicitado con motivos relacionados con la Selección Argentina.
Belén, cuna del poncho
El emprendimiento está ubicado en Belén, una localidad catamarqueña con una fuerte tradición textil.
“Belén se conoce, tiene una tradición muy grande, se conoce Belén como cuna del poncho”, sostuvo Baigorria.
Durante décadas, el tejido fue parte de la economía familiar de la región. “Antiguamente la economía del pueblo se movía sobre este arte y había muchas familias que tenían un telar en el patio de su casa y era un trabajo de toda la familia”, explicó.
El taller forma parte además de la denominada Ruta del Telar, ubicada sobre la Ruta Nacional 40, a unos 300 kilómetros de la capital catamarqueña.
Ver esta publicación en Instagram
Un poncho de $600.000 que llegó a escenarios internacionales
El trabajo artesanal también tiene un valor económico acorde con el tiempo y la dedicación que demanda. Actualmente, un poncho de estas características ronda los $600.000 y mantiene el mismo precio tanto en el local como para compradores de otras partes del país.
Pero la repercusión de Soledad en la despedida de Messi ya tuvo un efecto inmediato.
“Por lo visto vieron el espectáculo de la Sole en todo el mundo, porque nos pidieron de Estados Unidos, de Canadá, de Australia”, contó Baigorria.
Y agregó: “Es un poncho que tiene una demanda muy grande por la Sole”.
La relación con los artistas nacionales tampoco es nueva. Según explicó, durante el Festival Nacional del Poncho de Catamarca, la Dirección de Turismo suele adquirir prendas para obsequiarlas a figuras que participan del evento.
“En el último Festival del Poncho que se hace en la capital de Catamarca, nos convoca la Dirección de Turismo con sus ponchos y les regalaron a todos los artistas nacionales, a La Sole, al Chaqueño, a Cristian, creo que hasta al Polaco le regalaron un poncho”, señaló.
De esa manera, explicó, fue como la prenda llegó a manos de Pastorutti.
Un diseño que ya se había hecho viral
El poncho que volvió a ocupar el centro de la escena en el Monumental ya había tenido una fuerte repercusión años atrás.
“Ese poncho se viralizó en el año 2023 con Licha Martínez”, recordó Baigorria, en referencia al defensor de la Selección Argentina, quien había aparecido en redes sociales bailando con la prenda durante el Día de la Bandera.
“En el 2023 subió en las redes bailando con el poncho justo por el Día de la Bandera, y también explotó en las redes con Licha”, agregó.
La prenda también tuvo recorrido internacional. “Ese poncho, se imagina que hace 16 años desfiló en América, bueno, en Miami, en España, en la Semana de la Moda de Milán, en París”, contó.
Una tradición que resiste pese a la crisis
Baigorria destacó que el emprendimiento familiar lleva 32 años dedicado a la confección de ponchos y que el oficio continúa siendo el sustento de la familia.
“Nosotros vivimos de esto hace 32 años y estamos confeccionando ponchos. Vivimos de esto”, afirmó.
Sin embargo, reconoció que el contexto económico golpeó con fuerza al sector textil y a los artesanos.
“Desgraciadamente en este momento toda la industria está sufriendo. Nosotros no somos la excepción”, sostuvo.
“Muchos artesanos, los colegas, se la están pasando muy mal”, agregó.
En su caso, explicó que la estructura familiar y el hecho de contar con un local propio les permitió sostener la actividad pese a la caída de la demanda.
“Nos disminuyó muchísimo, pero al ser un emprendimiento familiar, tenemos nuestro propio local y trabaja toda la familia, así que los costos lo podemos manejar”, señaló.
Una tradición que busca recuperar su lugar
El poncho también está ligado a una de las celebraciones tradicionales más importantes de Catamarca. Baigorria definió a la Fiesta Nacional del Poncho como “una de las fiestas artesanales más importantes del invierno”.
La celebración nació vinculada a Belén, considerada la “cuna del poncho”, aunque posteriormente fue trasladada a la capital provincial por cuestiones de infraestructura.
“Hace 53 años que se realiza la Fiesta Nacional del Poncho, pero ya sin Catamarca capital, en Belén”, explicó.
Y recordó que en Belén hace siete años comenzó a realizarse una celebración paralela. Este año, debido a la situación económica, tuvo menos jornadas que en la edición anterior, aunque, según Baigorria, “se está recuperando la fiesta”.
Ahora, después de que Soledad llevara el poncho al escenario de la despedida de Messi, la historia parece sumar un nuevo capítulo.
La repercusión fue inmediata y los pedidos comenzaron a llegar desde distintos puntos del mundo. Para un taller familiar que mantiene vivo un oficio transmitido durante generaciones, la escena de la artista de Arequito en el Monumental significó mucho más que una aparición televisiva.
“Ahora vamos a tener que pedir que tenga más horas el día y un día más la semana para poder producir”, cerró Baigorria.





