Los trabajadores del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA) atraviesan un escenario de incertidumbre ante el cierre de sus farmacias propias y la falta de definiciones sobre la continuidad de las delegaciones. En Santa Fe, los empleados advierten que desconocen qué sucederá con sus puestos de trabajo y cuestionan la ausencia de información oficial sobre el proceso de reestructuración de la entidad.
En diálogo con EME, Jonatán Gutiérrez, trabajador de la delegación Santa Fe Norte, explicó que hace aproximadamente 30 días recibieron una notificación oficial sobre el cierre de las farmacias, pero que desde entonces no hubo nuevas precisiones.
“La obra social en general tiene un proceso de reestructuración de hace un tiempo, pero sin duda que toda esta cuestión nos tomó por sorpresa. En cuanto a las farmacias, hace 30 días llegó una notificación oficial, que es lo único que tenemos”, señaló.
Gutiérrez indicó que la comunicación contempla el cierre de farmacias de la obra social en el país. Durante la entrevista, mencionó que la disposición alcanza a 31 establecimientos a nivel nacional, aunque la información inicial sobre la medida señalaba que eran 17 las farmacias propias involucradas.
En la provincia de Santa Fe, IOSFA cuenta con una farmacia propia ubicada en San Jerónimo al 2400, en la capital provincial. En ese mismo edificio funciona la delegación Santa Fe Norte, mientras que la institución también tiene oficinas en Reconquista y Rosario. Según el trabajador, además, el centro de facturación de Rosario podría cerrar, aunque aclaró que no hay una confirmación oficial sobre el futuro de esas dependencias.
“La gran incertidumbre, tanto de la farmacia como de la delegación, es qué va a suceder con nosotros. ¿Qué va a pasar con los empleados? Y nadie nos informa”, remarcó.
25 trabajadores en Santa Fe y temor por la continuidad laboral
La preocupación alcanza a los empleados de la farmacia y de la delegación de la capital provincial. Según precisó Gutiérrez, entre ambas dependencias trabajan 25 personas, con distintas modalidades de contratación y casos de más de 20 años de antigüedad.
“Estamos hablando de 25 personas, 25 familias, con distinto tipo de contrato. Tenés gente de planta permanente, de planta transitoria, contratada. Estamos hablando de gente de más de 20 años de antigüedad”, detalló.
El trabajador sostuvo que tampoco los responsables locales cuentan con información concreta para transmitirles. Aunque describió el vínculo con la jefatura de Santa Fe Norte como correcto y abierto al diálogo, afirmó que las consultas elevadas a instancias superiores no obtuvieron respuestas.
“Eso genera una gran incertidumbre, un gran miedo. Estamos hablando de gente cuyo principal sustento está en juego, y de 30 días, que no es un tiempo prudencial como para buscar una alternativa”, expresó.
También describió la angustia que genera la posibilidad de recibir una comunicación de despido sin previo aviso. “Venir a trabajar y no saber si mañana te va a llegar el despido. Esto se maneja por un sistema digital del Estado, GDE. Estás atento todo el tiempo para ver si te llega algo. Es súper angustiante”, afirmó.
Gutiérrez sostuvo que el proceso es inédito para los trabajadores, que habitualmente recibían normativas formales antes de implementar cambios en sus funciones. “Esto de ir sin rumbo, sin respuesta, no”, resumió.
Preocupación por la atención de los afiliados
La situación también genera inquietud por las consecuencias que el cierre de las farmacias puede tener sobre los afiliados, especialmente quienes necesitan tratamientos continuos o medicamentos de alto costo.
“Nosotros trabajamos por y para el afiliado, y estamos hablando de salud. No es tan fácil cerrar las puertas, bajar una persiana y que el afiliado resuelva su situación como puede”, advirtió Gutiérrez.
Entre los casos que mencionó se encuentran pacientes oncológicos, personas inmunodependientes y afiliados con discapacidad u otras patologías que requieren atención y medicación permanente. Según estimó, la población afiliada que permanece en la jurisdicción ronda entre las 8.000 y las 10.000 personas, luego de una reestructuración que trasladó a afiliados de Gendarmería y Prefectura a otra cobertura.
“No hay un instructivo, no hay una designación oficial que nos diga cómo va a ser. Hay una incertidumbre generalizada y un descontento”, sostuvo.
El trabajador también cuestionó las dificultades que deben afrontar algunos pacientes para retirar sus medicamentos. Explicó que, para los tratamientos de alto costo, la droguería puede asignar diferentes farmacias para cada producto, por lo que una misma persona debe trasladarse a varios puntos de la ciudad.
“Un afiliado de Arroyo Leyes tiene que ir hasta Santo Tomé, hasta Guadalupe. Y estamos hablando de personas que tienen una patología, una enfermedad, y se complejiza todo mucho más”, señaló.
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La farmacia lleva más de 20 días sin recibir medicamentos
A la incertidumbre por el cierre se suma la falta de reposición de medicamentos. Gutiérrez explicó que la farmacia de la capital provincial permanece cerrada temporalmente por tareas de balance e inventario, requeridas para que las autoridades definan qué hacer con el stock disponible.
“Hace más de 20 días que no reciben medicación de ningún tipo. Ni siquiera la medicación básica, una aspirina. No podés continuar abriendo un negocio sin mercadería”, afirmó.
El trabajador atribuyó las dificultades a la situación económica de la obra social y al proceso de reorganización que atraviesa la institución. Además, indicó que actualmente cuentan con una sola farmacia convenida en Santo Tomé para la atención de los afiliados.
La combinación de falta de medicamentos, cierre de establecimientos y ausencia de instrucciones oficiales profundiza la preocupación de los empleados, que advierten que todavía no saben cómo se garantizará la continuidad de las prestaciones.
Un abrazo simbólico para visibilizar el reclamo
Ante la falta de respuestas, los trabajadores realizaron una convocatoria para visibilizar la situación y reclamar definiciones tanto sobre sus puestos laborales como sobre la atención de los afiliados.
“Hoy hicimos una convocatoria para los afiliados, por voluntad propia de los empleados, sin nadie interviniente de más”, explicó Gutiérrez. La actividad incluyó un abrazo simbólico para hacer pública la preocupación de quienes trabajan en la institución.
Durante la jornada también se acercaron representantes gremiales, que ofrecieron acompañar medidas de protesta que se organizan a nivel nacional. Entre las alternativas planteadas figura una convocatoria para trasladarse a Buenos Aires hacia el final de la semana, aunque la decisión todavía debía resolverse con los trabajadores.
“Lo que necesitamos es respuesta para poder seguir, para poder informar, para saber si tenemos que buscar trabajo, si mañana estamos en la calle o si esto va a continuar”, concluyó Gutiérrez.





