El precio internacional del petróleo alcanzó niveles que no se veían desde 2022, impulsado por la creciente tensión en Medio Oriente. Este lunes, el barril de Brent, referencia europea, llegó a 108,15 dólares, un aumento del 9,2% respecto al cierre del viernes, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia estadounidense, se ubicó en 107,97 dólares, un 18,78% más que el valor previo.
El foco de alarma se centra en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del suministro mundial de petróleo. Las amenazas iraníes con misiles y drones generaron una reducción del tránsito de petroleros, afectando las exportaciones de Arabia Saudita, Kuwait, Irak, Catar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos e Irán.
A pesar de la escalada, Donald Trump relativizó el impacto económico y señaló que el aumento del precio del crudo es “un pequeño precio a pagar” para garantizar la seguridad internacional y neutralizar la amenaza nuclear iraní.
Al respecto, Luis César Bolomo, consultor en Energía e Infraestructura, explicó a EME que “a los argentinos no nos espera ningún signo negativo por esta situación. El aumento responde a reacciones financieras globales ante el conflicto, más que a una escasez real de crudo”.
El especialista agregó: “El conflicto bélico es un país contra el resto. Irán se ha enfrentado a toda la región, incluso cerró el paso de Ormuz, pero Arabia Saudita dispone de oleoductos hacia el Mar Rojo y puede extraer hasta 6,8 millones de barriles por día. Por eso, aunque el petróleo llegó a 120 dólares, ahora el precio está descendiendo y el efecto sobre los mercados mundiales de hidrocarburos se estabiliza”.






