Un profundo conflicto laboral atraviesa la planta de lácteos Verónica ubicada en la localidad de Lehmann, a pocos kilómetros al norte de Rafaela. Más de 100 trabajadores se encuentran en una situación de extrema incertidumbre debido a salarios adeudados, promesas incumplidas por parte de la empresa y la paralización total de la actividad productiva.
En el lugar, la escena es de quietud absoluta. Según relatan los empleados, actualmente no ingresa leche a la planta, lo que ha dejado las instalaciones prácticamente paralizadas. “No entra ni una sola gota de leche”, resumió uno de los trabajadores que participa del reclamo.
José, operario de la planta de leche en polvo y con 21 años de antigüedad en la empresa, explicó que la crisis comenzó a profundizarse el año pasado cuando los tambos dejaron de enviar materia prima ante la falta de pagos. “Los productores aguantaron varios meses porque tenían buena relación con la empresa, pero llegó un punto en que dejaron de traer leche. Ahí empezó todo”, señaló.
Ante la situación, el Ministerio de Trabajo de la provincia de Santa Fe había facilitado un acuerdo para que la planta recibiera leche a fasón, lo que permitió sostener la actividad hasta el 8 de enero de este año. Sin embargo, los trabajadores aseguran que la empresa no logró recomponer la producción ni cumplir con los compromisos asumidos.
La situación salarial se volvió cada vez más crítica. Según denuncian, el último depósito realizado fue de apenas 21.000 pesos, y desde febrero no perciben ningún pago. Actualmente, la empresa adeuda los sueldos de diciembre, enero y febrero, además del aguinaldo y los aportes a la obra social.
Leandro, otro de los operarios afectados, describió el impacto que atraviesan las familias. “Es muy difícil. Esto desgasta mental y físicamente. La incertidumbre es terrible porque no sabemos cómo va a seguir la empresa”, afirmó. Muchos trabajadores debieron recurrir a trabajos informales o “changas” para sostener a sus hogares.
Los empleados también denuncian un progresivo desmantelamiento de la planta. Según relatan, durante los últimos años comenzaron a desaparecer equipos, maquinaria y servicios esenciales. Incluso señalan que actualmente faltan insumos básicos dentro de las instalaciones, como agua potable o productos de higiene.
Mientras tanto, aseguran que el personal jerárquico de la empresa no se presenta en el lugar y que los propios trabajadores continúan asistiendo a cumplir horario para cuidar las instalaciones. “Seguimos viniendo porque somos empleados y queremos conservar nuestra fuente de trabajo”, remarcaron.
El conflicto ya fue planteado en diversas reuniones ante el Ministerio de Trabajo, aunque hasta el momento no se ha alcanzado una solución concreta. Los trabajadores reclaman respuestas urgentes y la posibilidad de que la empresa reactive la producción o encuentre inversores que permitan garantizar la continuidad laboral.
“Nosotros queremos trabajar, cobrar nuestro sueldo y mantener nuestras familias. Lo único que pedimos es que la empresa dé una respuesta”, concluyeron.
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