En el marco del Domingo de Ramos, el padre Tadeo Giza compartió por EME su habitual reflexión dominical, en la que invitó a vivir el inicio de la Semana Santa desde una mirada profunda sobre el sufrimiento humano y el compromiso cristiano frente a las injusticias del presente.
El sacerdote, representante de la Congregación del Verbo Divino en la ciudad de Esperanza, partió del grito de Jesús en la cruz —“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”— para trazar un paralelismo con distintas realidades dolorosas que atraviesan hoy a la sociedad.
En ese sentido, mencionó situaciones como la desocupación, la inseguridad, el narcotráfico, la violencia cotidiana, la corrupción y la mentira. “La pasión del Señor lamentablemente no es una página del pasado. Hoy Jesús está sufriendo en muchas personas, en muchas realidades”, expresó.
Durante su mensaje, el padre Tadeo sostuvo que la muerte de Jesús no fue un hecho casual ni natural, sino un acto de violencia. “Jesús no murió, a Jesús lo mataron, lo asesinaron, le quitaron la vida, y eso es bien distinto”, afirmó, al tiempo que remarcó que reclamar un mundo más justo y denunciar estructuras de pecado sigue siendo riesgoso también en la actualidad.
A partir de esa lectura, el sacerdote planteó que Cristo continúa siendo crucificado en los más vulnerables: los pobres, los excluidos, los que no tienen trabajo, los niños de la calle, las personas con consumos problemáticos y quienes padecen el abandono o la indiferencia social.
“¿Qué hago o qué voy a hacer yo para que Jesús sufra menos en tantos hermanos nuestros?”, se preguntó hacia el final de la reflexión, en un mensaje que llamó no solo a la contemplación religiosa, sino también al compromiso concreto.
El sacerdote también puso el foco en la responsabilidad colectiva ante el sufrimiento ajeno y advirtió que la pasividad, el silencio o mirar para otro lado también tienen consecuencias. “Para que el mundo esté como está, bien sabemos que es suficiente con que los buenos no hagan nada”, expresó.
De esta manera, el mensaje del padre Tadeo por el Domingo de Ramos propuso unir la celebración litúrgica con una mirada actual sobre las heridas del presente, en el comienzo de una Semana Santa que invita a la reflexión, la fe y la solidaridad.
Los Misioneros del Verbo Divino
La Congregación de los Misioneros del Verbo Divino, conocida como verbitas, fue fundada el 8 de septiembre de 1875 por Arnoldo Janssen en Steyl, Holanda, con la misión de formar y enviar misioneros Ad Gentes, respondiendo al mandato evangélico de «Vayan y anuncien y que todos se hagan mis discípulos» (Mt. 28,16).
Actualmente, la congregación cuenta con más de 6000 misioneros que operan en 80 países de los cinco continentes. En Argentina, los Verbo Divino están presentes desde 1889 y desempeñan su labor misionera en tres regiones: Este (Misiones y Chaco), Sur (Buenos Aires, Mendoza, Neuquén, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba) y Norte (Jujuy).





