La ciudad de San Cristóbal despidió este martes a Ian, el adolescente de 13 años asesinado en el ataque armado ocurrido en la Escuela Mariano Moreno, en una jornada cargada de dolor, recogimiento y muestras de afecto de toda la comunidad.
Tras el velorio realizado desde la noche del lunes, familiares, amigos, vecinos y allegados acompañaron el traslado de sus restos en una caravana que recorrió distintos puntos de la ciudad antes de llegar al Cementerio Municipal, donde finalmente fue sepultado.
Uno de los momentos más emotivos se vivió en la Parroquia San Cristóbal, ubicada en la esquina de San Lorenzo y Las Heras, donde se realizó una bendición comunitaria antes de continuar con el cortejo. Allí, el párroco Daniel Ferrero encabezó el responso final y dejó una frase que reflejó la dimensión del dolor que atraviesa la ciudad. “Tenemos un santo en la comunidad. Espero que hayamos tocado fondo. Hay que estar más atento al lenguaje de los jóvenes”, expresó en el móvil de EME.
La despedida también tuvo un paso especial por el Club Independiente de San Cristóbal, donde Ian practicaba fútbol. En ese lugar fue despedido por sus profesores, excompañeros y personas vinculadas a la institución, en una escena atravesada por la emoción y el silencio.
«Era un excelente pibe. Los vamos a extrañar», expresó Ramón, profesor del club, en diálogo con Rubén Gómez.
Durante todo el recorrido se multiplicaron las muestras de cariño y acompañamiento a la familia del adolescente, en una ciudad que todavía intenta asimilar una tragedia que dejó una huella profunda.
Ian era alumno de la escuela donde ocurrió el ataque y su muerte generó un fuerte impacto no solo en la comunidad educativa, sino también en distintos ámbitos sociales y deportivos de San Cristóbal.
El sepelio en el Cementerio Municipal cerró una jornada de despedida marcada por la angustia, la fe y la necesidad de acompañar a una familia golpeada por un hecho que conmocionó a toda la provincia.
En paralelo, continúan las tareas de contención psicológica y asistencia interdisciplinaria para estudiantes, docentes y familiares afectados por el ataque, mientras la ciudad sigue atravesada por el dolor y la búsqueda de respuestas.







