El Ministerio de Salud de la Nación anunció la actualización de las normas administrativas y técnicas del Sistema Nacional de Sangre, en una medida que busca modernizar los procesos de donación, transfusión y funcionamiento de los servicios de hemoterapia, inmunohematología y terapia celular en todo el país.
Según el informe oficial, la principal modificación radica en el reemplazo del modelo de donación por reposición —ligado a un paciente en particular— por un sistema basado en la donación voluntaria, habitual y altruista. En este marco, se prohíbe expresamente condicionar la atención médica o intervenciones quirúrgicas a la presentación de donantes por parte de los pacientes o sus familiares, salvo en casos con justificación terapéutica específica.
Desde la cartera sanitaria explicaron que este cambio apunta a mejorar la seguridad transfusional, ya que los donantes voluntarios presentan menor prevalencia de infecciones transmisibles, además de evitar que la responsabilidad de conseguir sangre recaiga sobre las familias.
Por otra parte, la normativa introduce una actualización en los criterios de selección de donantes, eliminando restricciones consideradas obsoletas o discriminatorias. En lugar de excluir a grupos poblacionales completos, el nuevo enfoque evalúa conductas individuales y se basa en evidencia científica, como prácticas sexuales específicas o el consumo de drogas.
Entre las novedades, también se elimina la exigencia de ayuno previo a la donación y se recomienda ingerir al menos 500 mililitros de agua o bebidas con sales media hora antes de la extracción.
Asimismo, y en función de los avances en los estudios de tamizaje, se redefinen los tiempos de espera para donar sangre. Por ejemplo, deberán esperar seis meses quienes hayan tenido nuevas o múltiples parejas sexuales recientes con determinadas prácticas, se hayan realizado tatuajes o piercings, utilizado profilaxis de pre o post exposición, o hayan permanecido en instituciones penales por más de 72 horas.
La actualización normativa representa un cambio estructural en el sistema sanitario, orientado a garantizar mayor equidad, seguridad y eficiencia en el acceso a la sangre en todo el territorio nacional.





