Un dramático episodio ocurrido este lunes en el norte de la ciudad de Santa Fe terminó con un desenlace positivo gracias a la rápida intervención de dos efectivos policiales. Un bebé de un año que había sufrido una caída comenzó a convulsionar y dejó de respirar mientras se encontraba junto a su madre sobre avenida Blas Parera, a la altura de calle Don Guanella, frente a la iglesia del Tránsito.
La emergencia se desató cuando una mujer de 26 años pidió ayuda desesperadamente al advertir que su hijo estaba inconsciente y presentaba serias dificultades para respirar. En ese momento, personal de la Brigada de Orden Urbano (BOU) realizaba tareas de patrullaje preventivo en la zona y acudió de inmediato al lugar.
Al constatar la gravedad de la situación, los suboficiales comenzaron a practicar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) al pequeño. La rápida actuación permitió que el niño recuperara paulatinamente la respiración y pudiera ser estabilizado antes de ser trasladado a un centro de salud.
Posteriormente, los agentes trasladaron al bebé junto a su madre al hospital Iturraspe, donde fue asistido por profesionales médicos. Tras la evaluación correspondiente, los especialistas confirmaron que el menor respiraba con normalidad y dispusieron que permaneciera algunas horas en observación para realizar controles preventivos.
El procedimiento fue informado a las autoridades policiales y al fiscal de Flagrancia en turno del Ministerio Público de la Acusación, quien solicitó un informe médico sobre el estado de salud del niño y las circunstancias en las que ocurrió el episodio.
Según indicaron fuentes oficiales, el bebé evolucionó favorablemente y recibió el alta médica con buen pronóstico, luego de superar la situación de riesgo.
Desde la Jefatura de la Unidad Regional I destacaron el accionar de los efectivos de la BOU y remarcaron que la rápida respuesta fue clave para asistir al menor y evitar consecuencias mayores.





