Un equipo internacional de investigadores desarrolló nanopartículas activadas por luz que podrían mejorar la precisión de las cirugías contra el glioblastoma, una de las formas más agresivas y difíciles de tratar de cáncer cerebral.
La innovadora plataforma fue diseñada para cumplir una doble función: ayudar a los cirujanos a identificar el tejido tumoral durante la operación y, posteriormente, destruir las células cancerosas que hayan quedado en el cerebro.
El glioblastoma representa un desafío particularmente complejo porque las células malignas pueden infiltrarse en el tejido cerebral que rodea al tumor, lo que dificulta su extirpación completa sin afectar zonas sanas. Además, la barrera hematoencefálica limita la llegada de numerosos tratamientos al cerebro.
Una herramienta para antes y después de la cirugía

La tecnología utiliza una estructura ultrafina de ingeniería atómica que permite combinar diagnóstico y tratamiento mediante luz infrarroja cercana.
Durante la cirugía, un colorante fluorescente incorporado a las nanopartículas permite visualizar agrupaciones de células tumorales extremadamente pequeñas, de hasta 44 micrómetros. Al mismo tiempo, una molécula de focalización ayuda a que las partículas atraviesen la barrera hematoencefálica y se concentren en las células afectadas.
Una vez finalizada la intervención, las mismas nanopartículas pueden volver a activarse mediante luz para atacar las células tumorales residuales, apuntando a uno de los principales problemas del glioblastoma: la posibilidad de que el cáncer vuelva a desarrollarse después de la cirugía.
Resultados iniciales y próximos pasos
Los primeros ensayos realizados en ratones de laboratorio mostraron resultados positivos, aunque los investigadores remarcaron que todavía se necesitan nuevas etapas de estudio antes de determinar si la tecnología puede utilizarse de manera segura y efectiva en pacientes humanos.

El glioblastoma presenta actualmente una supervivencia a cinco años cercana al 7%, por lo que cualquier herramienta capaz de mejorar la precisión de la cirugía y reducir la cantidad de células cancerosas que permanecen después de la intervención podría representar un avance significativo.
El desarrollo, realizado por investigadores de Australia, Estados Unidos y China, abre así una nueva línea de investigación en la lucha contra uno de los tumores cerebrales más agresivos, al combinar en una misma plataforma detección, precisión quirúrgica y tratamiento localizado.





