Por qué y cómo interpretar el llanto de tu bebé

No siempre el motivo es el hambre. Hay gestos y situaciones previas a ese llanto con las que tu hijo/a te “comunica” lo que le pasa.

Cuando el bebé sale de la panza, lo primero que hace es llorar. Comunica su salida al mundo, su encuentro con el aire, su separación del cuerpo que lo nutrió y lo cobijó durante nueve meses. “Con el primer instante de vida, el llanto marca su primera respiración, el cambio de estar en un medio gaseoso por el que antes fue líquido”, comenta la puericultora Vanina Schoijett. 

Luego vendrán otros llantos, otras razones, otros motivos, otros sentidos. Vendrán mamás y papás desvelados, soñolientos, tratando de calmar esos gritos, tal vez asustados, si son primerizos y con muchas preguntas. Parte del dramático puerperio tiene que ver con cómo entender a ese nuevo ser, sus necesidades y sensaciones.

“Ante la falta de lenguaje, los bebés pueden a través del llanto hacerle saber a sus cuidadores que algo no está bien: sensaciones como el hambre, la sed, el frío, el calor, un dolor físico, la necesidad de cambiar de posición o de estar en movimiento y también aspectos emocionales como el miedo, la necesidad de cercanía, de contacto, de protección”, afirma Schoijett, especialista en lactancia y crianza.

En el proceso de construcción del vínculo que se arma entre la mamá (como principal figura de apego) y el bebé, ésta lo irá conociendo y aprendiendo a decodificar qué intenta transmitirle su hijo/a cuando llora. Muchas veces es difícil entender qué es lo que realmente le pasa al bebé y por qué llora.

Erróneamente se tiende a pensar, especialmente cuando hablamos de un recién nacido, que siempre que llora es por hambre. “Un bebé tiene muchas necesidades que precisan ser cubiertas y diría que la mayoría de ellas tienen respuesta en los brazos de su madre”, continúa la especialista.

Cuando comienza la etapa del gateo o un poco antes, el llanto es una herramienta que le permite comunicar sus temores ante la llamada “angustia de separación”. Y es verdad que hay bebés que lloran más frecuentemente que otros.

“Hay una cuestión relacionada con el temperamento de cada bebé, que lo puede hacer más sensible o reactivo a determinados estímulos y situaciones que pueden desencadenar el llanto (sobreestimulación, ruidos fuertes, separación de su madre, etcétera)”, dice Vanina; y continúa-. El bebé puede expresar también situaciones de estrés relacionadas con la gestación (cómo atravesó la mamá el embarazo), con el nacimiento (si fue un momento respetado, acompañado, amoroso, o más bien violentado e intervenido, si el bebé fue separado de su madre al nacer o pudo permanecer con ella) y con el estado emocional de la mamá, entendiendo que mamá y bebé comparten el mismo campo emocional, y que lo que a ella le esté sucediendo, por más que lo acalle, podrá ser canalizado y expresado por el bebé a través del llanto”.

Fuera de estos aspectos y de las necesidades fisiológicas y emocionales también será importante evaluar aspectos de la salud y si el llanto -en especial si es persistente y prácticamente imposible de consolar- está asociado a un malestar físico (alergias alimentarias, reflujo u otro tipo de cuadro de salud).

– ¿Qué otros signos que acompañan el llanto pueden ser indicadores más específicos de sus necesidades?

– En lo que respecta a la alimentación, por ejemplo, existen lo que llamamos “señales tempranas de hambre”. El llanto, en ese caso, es una señal tardía. Antes de romper en llanto, el bebé avisó que necesitaba ser alimentado: agitó sus extremidades, giró la cabeza hacia un lado y hacia el otro, “hociqueó” con su boquita como buscando en el aire, chasqueó los labios, se chupó los puños… Y si nadie respondió a estos indicadores, llegará el llanto y habrá que tratar de tranquilizarlo antes de alimentarlo.

En cuanto al sueño, el bebé también da señales: cuando está cansado y llega su momento de dormir, va bajando la actividad física, se aquieta, puede quedarse con la mirada perdida. Signos como ojos vidriosos o restregarse los ojitos son señales tardías de cansancio. Si el bebé sigue siendo estimulado a pesar de dar estas señales, seguramente terminará llorando.