Con la llegada de las bajas temperaturas y el incremento en el uso de estufas, calefactores y calefones, especialistas en instalaciones de gas reiteraron la importancia de realizar controles preventivos. Héctor Balbastro, referente del sector gasista en Santa Fe, señaló que la revisión periódica de los artefactos “salva vidas”.
“Los artefactos avisan cuando están funcionando mal. Si la llama es amarilla, si tiznan las paredes, si se apagan solos o cuesta encenderlos, es momento de llamar a un profesional matriculado”, explicó. En ese contexto, recordó que el monóxido de carbono es “un enemigo silencioso”, ya que no tiene olor ni color y puede provocar desde dolores de cabeza y mareos hasta cuadros fatales por asfixia.
Además, destacó el trabajo preventivo que realizan los instaladores matriculados junto a las empresas distribuidoras y subdistribuidoras de gas. “Cuando ingresamos a una vivienda no sólo revisamos el artefacto por el que nos llamaron, sino toda la instalación. Es una obligación profesional y humana”, sostuvo.
En paralelo, el referente explicó que la cooperativa de instaladores implementa todos los años un sistema solidario destinado a jubilados con haberes mínimos y beneficiarios de pensiones no contributivas. A través de ese programa, profesionales matriculados realizan verificaciones gratuitas o reparaciones menores para garantizar instalaciones seguras.
Por último, Balbastro se refirió al aumento de robos y actos de vandalismo sobre medidores de gas, especialmente el robo del caño de cobre que conecta el regulador con la red. Ante esta situación, recomendó reemplazar los tradicionales caños de cobre por sistemas antivandálicos, como conexiones de acero o caños de hierro.





