La estabilidad laboral de los docentes argentinos llega, en muchos casos, después de varios años de trayectoria frente al aula. Así lo señala un informe de Argentinos por la Educación que analizó la carrera profesional de los maestros de nivel primario y detectó diferencias entre las distintas jurisdicciones del país.
El estudio, denominado “La trayectoria profesional docente en Argentina”, reconstruyó el recorrido de los educadores desde su formación inicial hasta las etapas de mayor antigüedad y analizó las normas que regulan el ingreso, la titularización, los ascensos y otros aspectos de la carrera.
En diálogo con EME, el economista de Argentinos por la Educación Tomás Besada explicó que el objetivo fue comprender “cómo es la trayectoria profesional de un docente acá en Argentina, desde que se forma e ingresa al sistema de escolarización hasta que logra su estabilidad y luego jubilarse”.
Para elaborar el informe se analizaron los estatutos docentes de las 24 jurisdicciones, información de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y resultados de las evaluaciones Aprender 2025.
Los primeros años: mayoría de suplentes
Uno de los principales datos del estudio muestra que el ingreso a la profesión está fuertemente marcado por las suplencias.
El 52% de los docentes menores de 25 años trabaja como suplente. La titularización comienza a crecer con el paso de los años y alrededor de los 30 años aproximadamente cuatro de cada diez docentes ya alcanzaron esa condición.
Sin embargo, la estabilidad continúa siendo un proceso prolongado. Entre los docentes de 40 a 49 años, el 61% logró titularizarse, mientras que el 39% restante todavía se desempeña sin haber alcanzado un cargo titular.
Besada remarcó que se trata de una situación que se observa en todo el país.
“Es una realidad que ocurre en todas las provincias. Hay particularidades y cuestiones que las diferencian porque cada una de las jurisdicciones tiene un estatuto diferente, pero a nivel general y a nivel promedio, esto ocurre a lo largo y ancho del país”, explicó.
El informe plantea así una carrera profesional en la que la estabilidad puede llegar relativamente tarde, incluso después de muchos años de trabajo en las escuelas.
Una carrera marcada por los ascensos verticales
La titularización no constituye el único desafío dentro de la trayectoria docente. El acceso a cargos de mayor responsabilidad también suele producirse en etapas avanzadas de la carrera.
Según el informe, alrededor de los 50 años comienzan a adquirir mayor presencia los cargos directivos, que representan aproximadamente el 10% del total. Al mismo tiempo, el 28% de los docentes frente a alumnos tiene 50 años o más.
Besada señaló que el sistema vigente está fuertemente vinculado con la antigüedad y la acumulación de antecedentes.
“Hoy en día se ha implantado un sistema de puntaje que está asociado más que nada a la antigüedad y a la acumulación de antecedentes y capacitaciones que tienen los docentes”, sostuvo.
El economista explicó que el esquema predominante plantea una carrera de ascensos verticales, en la que para avanzar profesionalmente muchas veces el docente debe abandonar el aula y acceder a un cargo directivo.
“Los docentes tienen que salir del aula para poder ascender, es decir, alcanzar cargos directivos”, afirmó.
La propuesta de una carrera horizontal
Frente a ese escenario, desde Argentinos por la Educación plantean la posibilidad de desarrollar alternativas que permitan crecer profesionalmente sin abandonar la enseñanza.
“Es importante pensar alternativas más de carrera horizontal, es decir, que un docente pueda asumir más responsabilidades y mayor reconocimiento dentro del aula, sin dejar de enseñar”, explicó Besada.
En ese sentido, remarcó que no todos los docentes aspiran a ocupar cargos directivos.
“Muchas veces el docente tiene vocación docente y no quiere salir del aula, sino que más bien quiere crecer dentro de ahí y enseñando”, señaló.
La propuesta apunta a generar diferentes caminos de desarrollo profesional, de modo que la experiencia, la capacitación y las responsabilidades asumidas dentro del aula también puedan traducirse en reconocimiento y posibilidades de crecimiento.
Una profesión mayoritariamente femenina
Otro de los aspectos destacados por el informe es la fuerte feminización de la docencia primaria.
El 89,5% de los docentes de sexto grado son mujeres. Además, casi el 90% de quienes estudian y ejercen la docencia en el nivel primario pertenecen al género femenino.
La formación inicial también presenta una característica marcada: el 95,6% de los docentes realizó sus estudios en institutos superiores de formación docente.
Besada consideró que también es necesario revisar los mecanismos de formación y capacitación profesional.
“Hay que empezar a revisitar eso, empezar a ver cómo tratar de que sea una carrera mucho más homogénea en todos los aspectos y que también se promueva no solo la capacitación a partir de cursos sino también en licenciaturas, en posgrados, en maestrías”, sostuvo.
El informe señala, además, que el 97% de los docentes realizó algún tipo de capacitación durante los últimos tres años.
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Un sistema diferente en cada provincia
Una de las particularidades de la carrera docente argentina es que no existe un único régimen para todo el país. Cada una de las 24 jurisdicciones cuenta con su propio estatuto, aunque existen elementos comunes derivados del Estatuto Nacional de 1958.
Los sistemas de ingreso, titularización, traslado y ascenso se organizan principalmente mediante mecanismos de puntaje que ponderan, con diferencias según cada provincia, factores como la antigüedad, los títulos, la capacitación y otros antecedentes profesionales.
Esta estructura genera trayectorias diferentes según el lugar donde ejerce cada docente.
“Cada una de las jurisdicciones tiene su propio estatuto”, explicó Besada. Y remarcó que las características de la carrera no son necesariamente iguales en todo el territorio: “No es lo mismo la cuestión docente en Buenos Aires que en Santa Fe que en Salta”.
El desafío para Santa Fe
En el caso de Santa Fe, Besada planteó la importancia de revisar la normativa que regula la actividad docente y avanzar en un marco que contemple las particularidades de la provincia.
“Es importante que las provincias puedan regular la educación. Hoy en día la Argentina es federal, entonces cada una de las jurisdicciones tiene su responsabilidad y su potestad para tomar las decisiones que sea”, sostuvo.
El economista consideró que también sería necesario “revisitar un poco el estatuto docente que probablemente la provincia de Santa Fe lo tenga” para analizar el esquema vigente y evaluar posibles modificaciones.
La discusión, según planteó, debería contemplar las características específicas de cada territorio y no limitarse a trasladar modelos de una provincia a otra.
Una carrera que se extiende durante décadas
Los datos del informe muestran que la carrera docente tiene un recorrido mucho más prolongado que el que supone el simple ingreso al aula.
La formación inicial, el acceso a las primeras suplencias, la búsqueda de la titularización y posteriormente las posibilidades de ascenso conforman un proceso que puede extenderse durante buena parte de la vida laboral.
El dato más significativo es que la estabilidad no necesariamente llega durante los primeros años: mientras más de la mitad de los menores de 25 años se desempeña como suplente, todavía cuatro de cada diez docentes de entre 40 y 49 años no alcanzaron la titularidad.
Para Argentinos por la Educación, estos resultados abren el debate sobre cómo debería ser la carrera profesional docente y qué mecanismos podrían permitir que la experiencia, la formación y el trabajo dentro del aula tengan un mayor reconocimiento a lo largo de toda la trayectoria.





