A 20 días de la Finalíssima, surge un nuevo escenario que podría confirmar la realización del partido entre Argentina y España en Catar. El partido, con un título en juego, entre el campeón de América y el campeón de Europa podría jugarse el 27 de marzo en el Estadio Lusail, en Doha.
Y es que tras el conflicto en Medio Oriente, el partido había quedado en suspenso luego de que Catar decidió cerrar el espacio aéreo y suspender toda la actividad deportiva. Tras días durísimos, las fuerzas armadas cataríes interceptaron misiles y drones lanzados por Irán pero en las últimas horas empieza a verse la luz al final del tunel.
Irán anunció que suspenderá los bombardeos contra sus países vecinos -aunque aclaran que se reserva el derecho a responder si reciben ataques desde ellos-, lo que invita al optimismo en Qatar. Las primeras reacciones han sido positivas.
El espacio aéreo se reabrió esta madrugada para vuelos puntuales de repatriación y el primer avión partió desde Doha rumbo a Madrid y en las próximas horas se podría abrir para el resto de vuelos comerciales, tal y como está produciéndose paulatinamente en países vecinos como Emiratos Árabes.
Otro indicio que refuerza la posibiilidad de que la Finalissima aun es posible en Qatar y desde el próximo jueves, la federación retomará sus competiciones, que habían quedado suspendidas sine die tras el ataque de EE UU a Irán y la contraofensiva iraní.
Los plazos, por lo tanto, parecen entrar dentro de los límites que se pusieron UEFA y CONMEBOL para tomar una decisión final sobre la sede de la Finalissima. Incluso pareciendo una temeridad poder celebrarla en Doha, la reanudación de la actividad tal y como estaba antes del estallido del conflicto lleva a pensar que Qatar tiene la sartén por el mango. En juego hay mucho dinero y el nuevo escenario que se abre genera una nueva posibilidad.





