La tensión entre Irán y Estados Unidos volvió a escalar en las últimas horas, en la antesala del vencimiento de la tregua vigente y en medio de negociaciones que no logran avances concretos.
El conflicto se intensificó tras un nuevo incidente en el estratégico estrecho de Ormuz, donde fuerzas estadounidenses incautaron un carguero iraní en el golfo de Omán. Según Washington, el buque —identificado como Touska— intentaba evadir el bloqueo marítimo, mientras que desde Teherán calificaron el hecho como “piratería” y anticiparon represalias.
En ese marco, el presidente Donald Trump endureció su postura y advirtió que, en caso de no alcanzar un acuerdo, su país podría avanzar con ataques sobre infraestructura clave iraní, como centrales eléctricas y puentes. La amenaza generó una rápida respuesta del gobierno iraní y elevó el riesgo de un enfrentamiento directo.
Incluso, medios iraníes reportaron el despliegue de drones contra embarcaciones militares estadounidenses involucradas en el operativo, lo que agrega un nuevo nivel de tensión en la región.
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Negociaciones en duda
Mientras tanto, la vía diplomática se mantiene abierta, aunque con serias dificultades. Una nueva ronda de diálogo está prevista en Islamabad, con la participación de una delegación estadounidense encabezada por el vicepresidente J.D. Vance.
Sin embargo, desde la Cancillería iraní pusieron en duda su participación y condicionaron cualquier avance al levantamiento del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos.
El conflicto, iniciado a fines de febrero tras una escalada militar, ya dejó miles de víctimas y mantiene en alerta a la comunidad internacional, especialmente por su impacto en el suministro energético global.
Ormuz, punto clave
El estrecho de Ormuz continúa siendo el principal foco de tensión. Por esta vía circula una porción significativa del petróleo mundial, por lo que cualquier alteración en su tránsito repercute de inmediato en los mercados.
En las últimas horas, el tráfico marítimo en la zona se redujo considerablemente y el precio internacional del crudo registró una suba superior al 6%, reflejando la preocupación global.
Las diferencias entre Washington y Teherán siguen siendo profundas, especialmente en torno al programa nuclear iraní, un punto central en las negociaciones. Con el fin de la tregua cada vez más cerca, el escenario es incierto y crece el temor a una nueva escalada del conflicto.





