En medio del debate que se desarrolla en el Senado sobre el Proyecto de Ley de Biocombustibles (S. 809-26), el Gobierno de Santa Fe fijó su postura frente al nuevo marco regulatorio impulsado por Nación. Si bien respaldó una actualización basada en mayor competencia y desregulación, consideró necesario introducir modificaciones para fortalecer la producción y ampliar inversiones en el sector.
Desde el Ministerio de Desarrollo Productivo señalaron que el escenario internacional -atravesado por conflictos geopolíticos y la volatilidad del petróleo- volvió más competitivos a los combustibles renovables frente a los fósiles.
“El contexto global genera una oportunidad inédita. Las energías renovables hoy son competitivas y Argentina puede posicionarse como líder en vectores energéticos sustentables. Santa Fe tiene toda la cadena productiva instalada; no podemos resignarnos a tener plantas cerradas”, sostuvo el ministro Gustavo Puccini.
Para la Provincia, el biodiésel representa además una herramienta económica estratégica: reduce importaciones de gasoil, genera ahorro de divisas, sostiene empleo industrial y fortalece economías regionales. Como referencia, recordaron que Brasil avanzará este año con un corte obligatorio del 15 % (B15) y proyecta llegar al 20 % en 2030.
Elevar el corte obligatorio del biodiésel
El principal cuestionamiento santafesino apunta al tratamiento desigual entre bioetanol y biodiésel dentro del proyecto nacional. Mientras se propone una mezcla del 15 % para bioetanol en naftas (E15), se mantiene un tope del 10 % para biodiésel en gasoil (B10).
“Existe una asimetría regulatoria sin sustento técnico. Mantener el corte en 10 % es un retroceso porque no absorbe la capacidad instalada ni incentiva nuevas inversiones. Para atraer capitales y modernizar la industria es indispensable fijar un piso obligatorio del 15%; la normativa técnica ya permite mezclas de hasta el 20 %”, afirmó Puccini.
Las cinco modificaciones que propone Santa Fe
- Subir el corte al 15% y avanzar hacia B20: la Provincia propone elevar inmediatamente el corte mínimo obligatorio al 15% (B15) y habilitar un esquema gradual hasta el 20 % cuando el biodiésel local resulte más competitivo que el gasoil importado.
- Reservar participación para productores independientes: Santa Fe plantea destinar un 40 % del mercado a empresas no integradas, mediante licitaciones transparentes y límites de participación económica, para evitar concentración y garantizar competencia. El restante 60 % quedaría para industrias integradas y refinadoras.
- Limitar la discrecionalidad estatal: la propuesta establece que la Secretaría de Energía solo pueda reducir temporalmente los porcentajes obligatorios ante emergencias de abastecimiento y por un máximo de 90 días, con el objetivo de brindar previsibilidad a las inversiones.
- Incentivar combustibles de nueva generación: se pide incorporar beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) a proyectos vinculados con Diésel Renovable (HVO), Combustible Sustentable para Aviación (SAF) e Hidrógeno Verde (H2V).
- Garantizar competencia en materias primas: el planteo busca evitar posiciones dominantes sobre insumos estratégicos, como aceite de soja y metanol, asegurando abastecimiento y reglas de precio transparentes para productores independientes.
“No pedimos privilegios, sino reglas para crecer”
El ministro Puccini insistió en que la posición santafesina no busca mecanismos de protección sectorial. “No venimos a pedir cupos ni mercados administrados. Santa Fe tiene capacidad para producir más biodiésel y generar empleo. Por eso proponemos un corte del 15% y una división del mercado que permita convivir a todos los actores. Creemos que hay una alternativa superadora donde no haya perdedores”, concluyó.






