El precio de la carne vacuna volvió a ubicarse en el centro del debate público. En diálogo radial, Miguel Schiaritti, presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes, explicó que la suba reciente no responde a una única causa, sino a una combinación de factores que vienen arrastrándose desde hace tiempo.
“No hay una sola razón, hay varias, y la mayoría son climáticas y macroeconómicas”, sostuvo el dirigente empresario.
Schiaritti recordó que en 2023 Argentina atravesó “la sequía más larga del siglo”, lo que impactó de lleno en la producción ganadera. Según detalló, la falta de lluvias coincidió con la etapa de reproducción del rodeo y provocó una fuerte caída en la cantidad de terneros.
“Tuvimos 550 mil terneros menos, y eso redujo sin dudas la oferta de carne”, explicó.
Recuperación y no suba real
En ese contexto, el referente del sector remarcó que el reciente ajuste de precios debe leerse como una recomposición y no como un aumento desmedido.
“La carne vacuna no aumentó de precio, recuperó precio. En los últimos cinco meses subió menos que el índice de precios al consumidor”, afirmó.
Incluso, señaló que hoy los valores parecen estar alcanzando un límite:
“Da toda la sensación de que llegamos a un techo, por lo menos un techo temporal”, dijo, aunque aclaró que nuevos eventos climáticos podrían volver a presionar los precios.
Exportaciones y consumo interno
Consultado sobre la idea de que la exportación estaría quitando carne del mercado local, Schiaritti fue contundente:
“Eso no es así. El 70 o 75% de la carne que se produce en Argentina queda en el mercado interno”.
En cuanto al consumo, reconoció una baja en términos generales, aunque con un leve repunte reciente:
“El consumo de carne vacuna cayó, pero en los últimos tres meses del año aumentó alrededor de un 5%”.
Sin embargo, advirtió que la carne enfrenta hoy una fuerte competencia con otras proteínas más baratas, como el pollo y el cerdo, cuyo desarrollo genético redujo notablemente sus costos de producción.
“Con un kilo de carne vacuna hoy se pueden comprar cuatro kilos de pollo”, comparó.
Finalmente, Schiaritti señaló que, sumando todos los tipos de carne, el consumo total de proteína animal en el país se mantiene elevado y por encima de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud, aunque con un cambio claro en los hábitos de los argentinos.
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